Recomendaciones llegan para la Planta de Tratamiento

Ibarra. Teresa Machado se acercó personalmente a las oficinas de Ambiente del Gobierno Provincial de Imbabura (GPI), y a la Secretaría del Agua para entregar una denuncia por la afectación en la salud de su familia, causado por su cercanía con la Planta de Tatamiento de Aguas Residuales del río Tahuando (PTAR).

Ella afirma que se vio obligada a tomar esta medida debido a que este problema se ha vuelto insostenible.

Ella vive con dos adultos mayores, su papá y su mamá, quienes tienen que ser atendidos periódicamente por daños a sus pulmones y deben usar oxígeno. Ella está dispuesta a acudir a todas las instancias posibles y si debe hacerlo llegará hasta la capital ecuatoriana.

Respuesta. Su pedido fue atendido el pasado 22 de agosto por la Senagua, entidad encargada de garantizar el acceso de agua de calidad.

Para esto, un técnico realizó la inspección el pasado 26 de agosto luego de la cual se determinó que existe una descarga directa de las aguas residuales proveniente de la PTAR, localizada a 90 metros de la propiedad de la denunciante, lo que causa cambio de tonalidad en el agua del sector y presencia de mosquitos.

Además, en el lugar, se solicitó una visita a las instalaciones de la PTAR, pedido que fue atendido por Carlos Herrera, responsable operativo.

Según el documento entregado por Senagua se verificó que actualmente la planta se encuentra trabajando al 25% de su capacidad real, es decir, de los 420 litros por segundo para lo cual está diseñada, solamente funciona un caudal de 75 lts /s, mientras que el restante está siendo vertido de manera directa a través de los colectores y separador de caudales del Tahuando.

En el mismo informe se señala que la planta está diseñada para captar y tratar aguas de tipo residual pero que lamentablemente al ser el sistema de alcantarillado de Ibarra, de tipo combinado, (Aguas servidas y de lluvia) ha provocado inconvenientes en los procesos de tratamiento de la planta.

Desde la PTAR. Ante esta situación, en el mismo informe se señala que la PTAR tomó la decisión de disminuir el caudal de ingreso de la planta con el fin de realizar los correctivos necesarios y estabilizar el funcionamiento de la planta lo que ha provocado que se generen los inconvenientes antes denunciados. Su funcionamiento adecuado se tardaría alrededor de seis meses.

Conclusión. Según el documento: “No se realizan tomas de muestra del agua del río Tahuando antes ni después de la ubicación de la PTAR con el fin de cuantificar el grado de contaminación existente al momento de emitir los vertimentos indicados ya que únicamente se efectúa toma de muestra al ingreso y salida de la planta y que sirve para el control interno”.

Recomendaciones. Se deberá efectuar la toma de muestra para cuantificar la calidad de agua del río Tahuando luego de efectuar los vertimentos producto del mantenimiento.

Encargan a la EMAPA-I presentar un cronograma detallado de los trabajos planificados para la rehabilitación de la PTAR y se presente un plan de contingencia que minimice los inconvenientes presentados en referencia a los malos olores y ruido que están presentes todo el día.

Auditoría. Raúl Argoti Flores, director de Ambiente del GPI confirmó que técnicos realizaron una visita el pasado miércoles a la planta como parte de un trabajo permanente y que no obedece solamente a las denuncias recibidas por su departamento. Según Argoti están a la espera de que se expongan los resultados de la primera auditoria (2016-2018). Si los informes determinan que existe un grave impacto ambiental por mal funcionamiento existe la posibilidad de que la Licencia Ambiental sea revocada.