En Raquel Castillo late la vocación y el amor por la Patria

Ibarra.- “Mientras se pueda dar la mano a todas las provincias lo haremos con mucho gusto. Más que un trabajo, es la vocación y el amor por la patria”, dice Raquel Castillo, una joven enfermera que en tiempos de pandemia se ha convertido en la líder de un grupo de profesionales de la salud, que está en primera línea tratando de detener la propagación del coronavirus.

Es de Guayaquil, pero su padre Daniel Castillo Herrera es carchense y su madre Magdalena Mantilla Villacreses es de Manabí. Desde el 30 de junio Raquel tuvo que alejarse de su familia para cumplir con su vocación, como ella le dice a su trabajo.

Al inicio, cuando la pandemia golpeó duramente a la Capital, llegó a Quito junto a otros compañeros entre personal médico, licenciados en enfermería y auxiliares de enfermería a brindar apoyo.

Raquel contó que fueron seleccionados por el doctor Iván Barreto, quien es su jefe. Tiene 25 años de edad y se ha convertido también en un personal de salud de confianza para atender a pacientes con Covid-19.

Cuando la pandemia empezó a expandirse rápidamente en Guayaquil, Raquel pertenecía al área de emergencia del hospital Bicentenario, un espacio que fue destinado para atender a pacientes Covid.

Desde ese entonces fue ganando experiencia en temas de coronavirus. Sin embargo, al llegar a Quito, donde permaneció más de un mes, se convirtió en una líder.

“Principalmente llegamos a Quito para dar contingencia a la emergencia sanitaria por 15 días, trabajamos 24/7 en un centro temporal Covid-19, imitando la idea de la alcaldesa Cynthia Viteri que hizo en Guayaquil”, contó Raquel.

Expresión
En Quito el personal empezó a implementar nuevas áreas como de moderados y cuidados intermedios. “Se implementó el modelo de Guayaquil que aplanó la curva en un mes”. Raquel mencionó que gracias al triaje y a las brigadas médicas de casa en casa se logró aplanar la curva de casos en Guayaquil.

Además, indicó que ahora pueden existir muchos casos, pero que gracias al triaje están controlados, “a eso es lo que se quiere llegar, a que no llevemos al paciente a que empeore sino a que pueda mejorar y tratar su sintomatología y pasar esta enfermedad como algo leve y no grave”.

La pasión y el cariño a la profesión es lo primordial para Raquel, ya que aseguró que llegó a ser parte de este grupo de manera desinteresada, es decir no recibe nada a cambio, “nos preguntaron si queríamos apoyar al pueblo quiteño y dijimos que sí, porque vivimos en carne propia todo el sufrimiento que generó la pandemia en Guayaquil”.