Racely: la médico africana que vive feliz el sueño ecuatoriano

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante no hay camino, se hace camino al andar.”. Las palabras del poeta español, Antonio Machado, sintetizan la vida de Racely Simone Santos Brito Naves. Para ella, la vida no está escrita, sino que es un sendero sin recorrer, el cual cada uno de nosotros debemos caminar, descubrir y crear.

Hace 10 años llegó desde la pequeña y lejana Mándelo, una ciudad portuaria de la Isla Sao Vicente en Cabo Verde. Racely, cambió a su paradisiaco archipiélago ubicado frente a la costa noroeste de África, por la calidez y belleza de Ecuador, que ahora considera, con mucha emoción, como su segunda patria.

Ha pasado una década y Racely, se siente feliz y realizada. Actualmente es la directora del Centro de Salud de la comunidad de Chután Bajo, en la parroquia González Suárez, perteneciente al cantón Montúfar, en la provincia de Carchi.

El frío habitual de la localidad, se contrasta con la calidez de los usuarios, que confían en su profesionalismo y la bondad de sus compañeros de trabajo. A pesar que sus orígenes son lejanos, ahí ella se siente como en casa.

“Chután es muy bonito; San Gabriel muy hermoso y atractivo. La riqueza cultural, arquitectónica, natural, gastronómica es lo mejor que tiene el cantón Montúfar”, dice con toda la tranquilidad del caso.

Pero no todo es color de rosa. En 2011 cuando pisó territorio ecuatoriano, Racely llegó a Manta. Su arribó a la provincia manabita, fue por temas académicos. Ella, formaba parte del grupo becarios africanos que llegaron al país para estudiar.

Las cosas no le salieron como lo tenía previsto, el idioma y el estilo de vida móntense le fueron complicados. Al cabo de un tiempo, emigró de esta ciudad para radicarse en Quito. Fue en la capital de la República donde empezó a conocer la idiosincrasia del ecuatoriano.

Su cultura, sus costumbres, y las diferencias entre la Sierra y Costa, fueron trascendentales para su crecimiento personal.

Los sueños de ser médico se afianzaron cada vez más. Una vez adaptada al país, retomó sus estudios nuevamente. La Universidad Nacional de Loja le abrió sus puertas y se convirtió en su nuevo hogar. En la casona universitaria ratificó su vocación por esta profesión.

“Ser médica significa realizarme todos los días en lo personal y en lo profesional. Trabajar en lo que amo, es un privilegio”, lo dice con la sencillez que la caracteriza. El 2020 fue un año mágico para ella, paradójicamente mientras el país y el mundo, sentía los mortales estragos de la Covid-19, ella logró graduarse y concretar su anhelado sueño de salvar vidas. Fue así como parte del plan de estudio, que decidió realizar su año de rural de medicina en la ciudad de San Gabriel, y se trasladó a la Frontera Norte.

Dejó la ‘Centinela del Sur’ para conocer de cerca la realidad que se vive en el norte del Ecuador. A sus 29 años, Racely se siente realizada y más ecuatoriana que nadie.
“Conozco como se vive en la Costa; como es la Sierra, la belleza de Loja al sur y las maravillas de Montúfar en el norte de Ecuador”, sintetiza la actual directora del centro de Salud de Chután Bajo.