Quito sin toros

german muenalaPara los entendidos las fiestas de Quito estuvieron malas, salvo por algunos mega eventos que fueron la atracción de una gran cantidad de público juvenil. Estos entendidos hablan de que no hay fiestas de Quito sin la afamada Feria taurina denominada “Jesús del Gran Poder”, según éstos hasta hace dos años era la segunda fiesta más importante en América Latina después de la de México.

Según ellos no ha existido torero famoso que no haya venido a echar capote y muleta en Quito. Lo cierto es que este año la empresa dueña del espectáculo suspendió la feria argumentando que no había garantías para el desarrollo de la misma por el ambiente hostil que se había generado luego de la consulta popular en la que ganó la posición de los no taurinos. Escuché comentarios que decía que quitarle los toros a la fiesta de Quito era como matar el origen y la razón de su fundación, pues sobre todo en este espacio los quiteños propios y extraños, resaltaban a rienda suelta su raigambre españolísima y relucían su criollismo con zetas, vino, flamenco, paellas, toros, etc. Lo cierto es que si perdió el comercio y en todos los sentidos, incluso Quito perdió una cantidad de impuestos que percibía por el movimiento económico que generaban alrededor de los espectáculos. También es cierto que muchos culpan a los Diabloumas, activistas visibles antitaurinos, argumentando que el tema no es dar gusto solo a un sector sino que es de respeto a otros gustos, porque el tema de crueldad y tortura a animales no se da solo en la corrida de toros sino en varios espacios que no están siendo cuestionados. Por cierto, las fiestas de Quito es una con toros y otra sin cachos.

 

Germán Muenala V.

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