Quetzalcóatl y la vida en Tollán

POtra vez suena este llamado “Venid si queréis oír. Son las historias de los dioses que causan sorpresa y asombro…Escuchad la voz de Quetzalcóatl el dios del aire y de la vida…Cuando nacieron los hombres no había ni Sol ni Luna en el mundo. Entonces los dioses se reunieron en Teotihuacán para pensar la manera de iluminar el cielo y la tierra y que los hombres vieran…”

Habiéndose dos dioses lanzado desde lo alto a la inmensa fogata, esperaron cuatro días en silencio. En el último “el cielo empezó a ponerse rojo, y por fin apareció el sol. Casi al mismo tiempo, por el lado opuesto del cielo, salió la luna, hermosa y brillante como el mismo astro rey…antes de venir Quetzalcóatl no había maíz en Tollán, y los seres humanos vivían de raíces y de caza…

Un día…se transformó en una hormiga negra y, con una hormiga roja como guía, empezó a subir la montaña detrás de la cual crecía el maíz…Grande fue el esfuerzo…Cogió Quetzalcóatl en sus fuertes mandíbulas de hormiga un grano de maíz bien maduro y volvió con él a Tollán…

Allí lo plantaron los hombres por primera vez…construyeron ciudades, levantaron palacios y templos y se sintieron felices…veneraron a Quetzalcóatl…el dios bueno, amigo de los hombres”.Oído presto y una fina atención están para saber cómo la “serpiente emplumada” trajo la abundancia a Tollán y cómo sus hijos, en los valles generosos, construyeron la dorada cultura del maíz.