Que nos encuentren haciendo periodismo

Lo he dicho antes y ahora lo reitero con más énfasis: no dudo que la Ley de Medios que prepara la Asamblea y aprobará el Ejecutivo será extremadamente dura en contra de los medios privados y de los periodistas que no se alinean con las tesis oficialistas.

Muchos me preguntan si lo que se viene es la desaparición de la prensa privada, la censura previa, la autocensura, el enjuiciamiento a periodistas y/o medios. Yo, no sé lo que pueda venir. Pero sí sé que, pase lo que pase con esa Ley, la mejor defensa (sin que constituya inmunidad o blindaje) será hacer cada día un periodismo de excelencia. ¿Es posible hacer periodismo de excelencia en circunstancias adversas contra el periodismo de excelencia? Algunos me dirán que exagero. Escribirán que no es posible que exista tal periodismo. Dirán que los periodistas que trabajamos en medios no oficiales hablamos desde nuestro interés profesional o personal. Me criticarán porque, supuestamente, pertenezco a la “gran prensa enemiga del cambio”. Pero, bueno, más allá de eso, deben saber que solamente hay una estrategia para enfrentar cualquier cosa que se venga: la capacitación. Mientras más periodistas seamos, mientras mejores periodistas seamos, mientras realicemos nuestro trabajo con mayor calidad, menos tendremos que temer. El periodismo de excelencia no es fácil. Es una autoformación rigurosa. Es una ética que cuesta reflexiones, debates y encuentros profundos con uno mismo. Aprendamos más. Capacitémonos más. Seamos grandes periodistas. Contemos más de lo que sucede con las personas comunes y menos de lo que ocurre con los políticos de siempre, tengan el color y la militancia que tengan. Más allá del poder tangible hay un poder más profundo: el de la gente. Siguiendo al maestro Kapuscinski, hay que ir, ver, comprender, sentir y contar. Pero muy bien. Y venga la ley que venga, vengan las amenazas que vengan, que no nos encuentren militando ni a favor ni en contra del Gobierno, sino que nos encuentren haciendo periodismo. Pero un periodismo de excelencia.

 Por Rubén Darío Buitrón
      Tomado del blog:
      www.rubendariobuitron.wordpress.com