Qué bueno que lo diga

El Presidente de la República ha hablado con mucha claridad en la pasada sabatina. “Hasta ahora no asimilamos el triunfo abrumador en las urnas del pasado 17 de febrero…” y más adelante reconoció que en lugar de dormirse en los laureles, existe por delante un grave compromiso con el pueblo que lo apoyó mayoritariamente para su reelección. Qué bueno que lo reconozca y qué bueno que lo diga, porque siempre será difícil administrar ese apoyo contundente.

Esa forma de ver las cosas, ratifica su pragmatismo, su ubicación en el escenario político real, su manera de visualizar el presente y tratar de dibujar el futuro que aspiramos sea alentador. Hay que esperar que los militantes de PAIS hagan lo mismo. Que se ubiquen en este momento histórico y en lugar de los excesos triunfalistas, provoquen el cambio anunciado, ratifiquen las buenas cosas, desechen los errores y hagan los esfuerzos para dejar claro que el país está viviendo una nueva época y junto a una nueva generación política. Son cuatro años más de un proyecto que a simple vista tiene el apoyo del pueblo ecuatoriano. Lo peor sería que en un futuro cercano haya desilusiones.