Prudencia en las finanzas públicas

Uno de los puntos del acuerdo entre Ecuador y el Fondo Monetario Internacional, que entrará a revisión el próximo año, propone la recuperación de los niveles de reserva monetaria. Esto obligará a restituir la institucionalidad del Banco Central del Ecuador (BCE). Son importantes propósitos, porque durante el régimen anterior el BCE fue utilizado para suministrar fondos a una administración que, aunque recibía cuantiosos recursos, acusaba apremiantes necesidades de efectivo.

Las Reservas Internacionales de Ecuador deben llegar a la cifra de 5 518 millones de dólares al finalizar este año. Deberá acumular unos 3 000 millones a partir del saldo actual.

Recordemos que esta reserva está constituida principalmente por los depósitos de la banca privada (el encaje de los fondos que los bancos reciben de los particulares), depósitos de gobiernos descentralizados como alcaldías y prefecturas, depósitos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (recursos de los afiliados), también de las empresas públicas y del Tesoro Nacional.

La técnica y el sentido común dictan que las reservas deben mantenerse como tales, en niveles adecuados, intocadas, ya que su indebida utilización debilita financieramente no solo al sector público sino también a los fondos de garantía de los depositantes de la banca y a los fondos de los afiliados al IESS. Prudencia y disciplina deben imponerse.