Otavalo. Desde septiembre y cada jueves durante dos horas, los estudiantes de la Unidad Educativa La Joya, trabajan en proyectos escolares que son parte de la planificación del año escolar.

La institución cuenta con un total de 73 estudiantes desde nivel inicial hasta primero de bachillerato.

Entre los proyectos están los confites ancestrales, que involucra la alimentación saludable; bolsas aromáticas y el trabajo con origami.

A pesar de ser una institución de escasos recursos económicos no cuentan con medios para tener ambientes con aromas agradables, es ahí donde nace el proyecto de las bolsas aromáticas, en el que están vinculados los niños de 8, 9 y 10 años.

“No hay límite para nuestros niños. Ni la discapacidad, ni la edad cronológica o mental les limita a que ellos sigan adquiriendo aprendizajes”, dijo Irene Morales, directora de la institución.

Cada uno de los proyectos tiene un objetivo. Sin embargo, la finalidad en general es que los chicos empiecen a ver pequeños emprendimientos.

“Queremos concientizar también a los padres de familia, porque muchos de ellos no creen en las capacidades de sus hijos”, aseguró la directora.

Trabajo. Pilar Tapia es docente de la institución y mencionó que el proyecto de las bolsitas tiene como finalidad aromatizar cada uno de los espacios como cocina, comedor, dormitorio, sala o baños. Son esencias naturales donde se hace diferentes tipos de procesos. Por ejemplo, con el apoyo de los estudiantes seleccionan las rosas, orégano o eucalipto, donde sacan hoja por hoja. De la misma forma hacen la esencia natural y esta permanecer enterrada durante dos meses.

Actualmente trabajan con aromas de rosas, cedrón, orégano, eucalipto, hierba luisa y menta. Un total de 12 niños de tercero y cuarto año de básica forman parte de esta iniciativa.

Fortalecimiento. La institución La Joya inició su primeros años en 2015 con una población de 26 estudiantes solo de primero de básica hasta séptimo año. Aunque tres año atrás era solo un centro particular que tenía el apoyo de una fundación española.

Intelectual; visual; auditiva y física, son las discapacidades que tienen lo niños y adolescentes que estudian en este espacio ubicado en el sector de Imbaya.

A nivel del cantón, Irene Morales estima que la mayor discapacidad podría ser la física, mientras que en la institución hay más niños con discapacidad intelectual. Trabajar con estos niños, según Irene, implica más esfuerzos en preparar materiales, “no podemos detenernos a una misma actividad rutinaria, ellos también se cansan”, agregó.