Prótesis que ayudan a seguir adelante

protesisIBARRA. Accidentes que cambian la vida, pero no las ganas de continuar. A Juan Francisco Reyes  hace dos años le amputaron la pierna izquierda como consecuencia de un accidente de tránsito.
Juan Francisco caminaba en la vereda, cuando un automotor conducido por un ebrio, según dijo, lo atropelló en la avenida 17 de Julio.


Gracias a la Fundación Prótesis Imbabura cuenta con una prótesis con la que poco a poco se acostumbra a caminar.
El cambio fue drástico para José. “Lo malo es que nadie nos quiere dar trabajo, aunque he buscado la manera”, afirma.
Antes del accidente laboraba en una empresa privada brindando el servicio de seguridad. “Pero ahora ya nadie se acuerda de mí”, lamenta Juan Francisco, de 33 años.
Gracias a la Fundación Imbabura, Juan Francisco pudo acceder, a bajo costo, al cambio de prótesis.
A Óscar Gómez  le amputaron los dos brazos. Él trabajaba en una obra de construcción. Hace cuatro años y medio,  mientras  sostenía unas varillas, le alcanzó un cable de alta tensión que por suerte no acabó con su vida.
Gracias a la Fundación Imbabura aprendió a manejar las prótesis, pudo cambiar las unidades de muñecas, y realizar el debido mantenimiento.
“No podía hacer nada, luego que me dieron las prótesis no podía manejarlas”, recuerda Óscar, de 27 años.
Él se dedica a grabar música y a la venta de películas en Urcuquí. Óscar mira como beneficio el bajo costo al que adquiere las prótesis en la Fundación, en relación a lo que se comercializan en otros lugares.
“Sigan adelante, no se depriman, que todo se puede. Dios me ha fortalecido, he buscado en Dios y Él ha sido mi refugio”, enfatiza Óscar.
Hace ocho años, la Fundación Prótesis Imbabura inició su gestión con el Club Rotario. “Tenemos una misión un poco diferente a la de ellos y nuestra misión es para ayudar a la gente de bajos recursos”, menciona Robert Frank, director de la Fundación, sobre la razón de la alianza con el Club Kiwanis y la separación del Club Rotario.
Alexis Pantoja nació sin parte de su pierna derecha. María Eugenia Cuyago no tiene palabras para calificar el apoyo de la Fundación, especialmente por la comodidad para realizar los pagos.
“La prótesis llega a valer miles de dólares en otros lados, en la Fundación podemos pagar a lo que nosotros podamos. Las personas que venimos a veces no tenemos recursos”. La prótesis de Alexis en la Fundación le costó 200 dólares.
María Eugenia comenta que en un inicio fue duro para su pequeño de ocho años verse con una pierna especial, pero las terapias le ayudaron a manejar adecuadamente el equipo y caminar sin problemas.