Promueven el parto ancestral en Atuntaqui

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Atuntaqui.- En el marco de la celebración de los 43 años del Hospital Básico Antonio Ante se realizó la inauguración de la sala de parto de libre posición que tiene por objetivo reducir el porcentaje de partos intradomiciliarios y evitar riesgos neonatales y maternos.

Libre decisión. La sala está adecuada para que la mujer en labores de parto cuente con las facilidades que escoja para dar a luz. La libre posición con pertinencia intercultural permite tener el apoyo de parteras que están certificadas por el Ministerio de Salud.

La asistencia médica solo intervendrá si se presentan complicaciones. Las madres escogerán la posición con la que más se sientan seguras a la hora de la llegada del niño.

Valorar los saberes. Eduardo Bustamante, director del hospital, resaltó que el servicio valora los saberes culturales y costumbres permitiendo el acompañamiento de la pareja, de una partera profesional o una persona de confianza durante y después del parto, además las mujeres pueden llevar ropa cómoda que respete sus costumbres. Se permite la libre posición para la atención del parto y el contacto inmediato madre e hijo, acción que fomenta un vínculo inquebrantable entre madre e hijo.

Proceso. Al iniciar el ritual, la partera se encomienda a seres supremos, según sean sus creencias. Después, se encarga de adecuar el ambiente para recibir al niño, por ejemplo, prende un fogón.

“Esto es para que el cuerpo de la mujer sude con lo cual es más fácil para el nacimiento del niño porque el calor hace que el bebé baje”, explica María Germania Torres quien es partera desde hace aproximadamente 40 años.

Además explica que con cada dolor que llega se ayuda a bajar a la criatura y en el caso de que esté en una posición inadecuada se acomoda la barriga. La partera señala que ellas desconocen el método del tacto para verificar la dilatación, pues eso es un conocimiento netamente de los médicos, pero saben que llegó el momento del parto al  tomar el pulso. “Mi método es verificar el pulso en la corona (parte superior de la cabeza) de la madre”, dice.

También se dan de beber aguas como de canela para calentar el cuerpo de la embarazada y preparar los músculos para el alumbramiento.

“Pero lo hacemos justo cuando ya va a nacer el bebé porque si le damos antes de hora los dolores paran, esto se debe a que el útero es que el empuja al bebé y si lo hacemos antes de tiempo el proceso para y tocaría empezar de nuevo”.
Apenas nace el bebé, la partera lo coge en sus manos y le dice las palabras de bienvenida.

Posparto. Luego del alumbramiento la partera prescribe una serie de indicaciones a la paciente. Una de ellas es la “cuarentena” que consiste en la prohibición de trabajos pesados durante al menos cuarenta días. En este tiempo las mujeres no pueden realizar actividades domésticas, no pueden salir de la casa, no pueden lavar ropa, no pueden acercarse demasiado al calor. El no respetar estas normas es exponerse a una “recaída” que complicaría gravemente su salud. La pérdida de sangre durante la labor del parto puede provocar que la mujer contraiga anemia, por lo que las parteras recomiendan, para evitarla, una alimentación nutritiva en base de gallina, carne de borrego, carne de res, conejos, leche y huevos.

Constitución. Esta práctica está amparada por la ley ya que la  Constitución  de 1998   reconoce   a nuestro  país  como  multiétnico  y  pluricultural,   acepta   e impulsa  la  práctica y  desarrollo  de  la medicina    tradicional (Art. 1, 44, 84); garantiza también el desarrollo de otras prácticas relacionadas con medicina alternativa para la atención de la salud  de  la  población,  por  esta  razón  se  deben buscar mecanismos de articulación y coordinación  entre  el  sistema  ciudadano,  comunitario, nacionalidades y pueblos e institucional.