Prolongar la vida

Los restos  de nuestros ancestros más antiguos revelan que vivieron poco tiempo, generalmente no más allá de los treinta años, seguramente sus condiciones de vida eran extremadamente duras y afectaban tempranamente su salud, o su enfrentamiento con una naturaleza hostil diezmaban las poblaciones todavía nómadas.La historia desde que nos describe al ser humano, no varía mucho de los anteriores promedios de supervivencia, es decir guerreando unos con otros, llegaban al exterminio y sus edades al morir no pasaban de 30, 40 años, siempre en ambos grupos hubo excepciones que pudieron sobrepasar la sesentena.

En la actualidad la esperanza de vida ha aumentado, en países desarrollados como Japón es de 88 años en mujeres y 85 en hombres; en el Ecuador estas cifras ya llegan a 78 y 73 años, respectivamente y seguramente se irán prolongando hacia arriba conforme mejoren las condiciones de promoción de salud y prevención y atención oportuna de las enfermedades, catástrofes y otras condiciones que afectan a las poblaciones. Hay ahora una gran cantidad de técnicas que se promocionan como capaces de prolongar la vida y otra elevada cantidad de personas que van tras ellas para lograr esta meta.

Pero lo cierto parece ser que estas medidas deben comenzar desde la primera infancia. Lo que se proponen ahora los pediatras con una alimentación baja en hidratos de carbono y bien balanceada en otros nutrientes para los infantes, hará que posiblemente quienes nacen este año podrán vislumbrar y hasta atravesar la barrera del próximo siglo y su vida tendrá seguramente una mejor calidad desde neonatos hasta adultos mayores. Que las obras de los hombres también se prolonguen y quiero hacer especial mención de los 25 años que Diario EL NORTE cumple esta semana, que cumpla muchísimos más con la calidad informativa y la calidez  humana de siempre.  

Dr. Enrique Aguilar Zambrano

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