Las primeras computadoras reparadas por el Ist 17 de Julio tienen nuevos dueños

Hace un poco más de dos meses, Jimmy Guazumba, estudiante del Instituto Superior Tecnológico 17 de Julio, con el respaldo de las autoridades del plantel y con la colaboración de otros alumnos, se puso al frente de un proyecto social: ayudar a estudiantes de escasos recursos que no cuentan con una computadora en casa para cumplir con sus estudios.

El objetivo ya empezó a rendir sus primeros frutos. Hasta el momento, 8 equipos han sido puestos nuevamente en funcionamiento y también entregados a sus nuevos dueños.

La idea es recolectar computadores viejos o que la gente ya no los use, repararlos y, posteriormente, entregarlos a quienes realmente lo necesiten. Los primeros 8 computadores ya han sido entregados y 20 equipos están en proceso de reparación.

Satisfecho y alegre de poder aportar con un granito de arena durante esta complicada época debido al Covid-19, así está Jimmy Guazumba. Él, quien es miembro del Club de Ciencias del Instituto Superior Tecnológico 17 de Julio, se empoderó de la iniciativa y espera seguir contando con la ayuda de más ciudadanos o instituciones para que donen computadores dañados o que los tengan en desuso.

El propósito, según Jimmy, es entregar 100 computadoras hasta finales del presente año, en diferentes sectores de la provincia y del país. Explicó que cuatro de los equipos reparados se fueron a la comunidad Tamia Yura, en la provincia de Napo. “Por medio de una estudiante de Yachay se contactaron conmigo.

Ellos consiguieron el transporte y vinieron a retirar las computadoras, mismas que beneficiarán a 21 estudiantes que no cuentan con este tipo de equipos”, mencionó Guazumba.

En los últimos días también entregaron 4 equipos en la parroquia San Blas (Urcuquí). Jimmy mencionó que dos de las beneficiadas fueron madres solteras, cada una con tres hijos y sin ningún computador en casa para que sus niños puedan estudiar.

Firmaron un convenio
El proyecto también llamó la atención de quienes están al frente del GAD de San Antonio de Ibarra y, por ese motivo, firmaron un convenio con el instituto.

Ellos proporcionaron un espacio y algunas herramientas para que los estudiantes del “17 de Julio” puedan trabajar en el arreglo de los equipos tecnológicos. Los futuros profesionales laboran entre cinco y siete horas diarias para poder recuperar los equipos que serán entregados a educandos de esta parroquia rural ibarreña.

Gloria Suquillo tiene 19 años y es oriunda de Urcuquí. Ella se desplaza todos los días hasta San Antonio de Ibarra para, junto con sus compañeros, trabajar en los equipos y volverlos a poner en funcionamiento.

“La vinculación forma parte de nuestra formación académica. En lo personal, estoy poniendo en práctica lo que aprendo en las aulas, pero es mucho mejor hacer lo que nos gusta para ayudar a otros estudiantes que lo necesitan y que no cuentan con una computadora”, mencionó la alumna de la carrera de Automatización e Instrumentación.