Prevenir el consumo de drogas es responsabilidad de todos

drogasIBARRA. El tema de prevención de drogas es una responsabilidad de padres, maestros y estudiantes para lograr una verdadera concienciación.
Con la disminución de edad en la que se inicia el consumo de drogas (extraoficialmente se conoce que sería 11 años de edad de acuerdo a la última encuesta nacional) se evidencia que ni padres ni profesores ni estudiantes estamos totalmente preparados para hablar de un tema de prevención.“Más allá de hablar o no de drogas, creo que el retorno a nuestras relaciones afectivas con nuestros hijos, saber dónde están, haría mucho más que solo hablar. Muchas veces la solución está más cerca y es más fácil de lo que pensamos y se trata de tener las capacidades de una buena relación, de conversar con nuestros hijos; eso los aleja del grupo de riesgo inmensamente”, comentó el director regional del Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas, Consep, Wilman Villacís.

¿Qué quieren los adolescentes? La consejera estudiantil Katty Rueda opinó que es necesario demostrar una verdadera confianza a los estudiantes, “compartiendo sus inquietudes, sueños, siendo parte de su vida” y se espera que los padres se comuniquen más con sus hijos.
Manifestó que una de las inquietudes que tienen los adolescentes es  la curiosidad de  saber qué se siente con la droga. “Como una forma de salir de la soledad. Los padres se dedican al trabajo y los estudiantes quedan abandonados y buscan llamar la atención”, comentó.
Mientras que, los estudiantes  que dicen No a la droga tienen el amor y el cariño de sus padres y los ven como sus mejores amigos.

Alternativa. El Consep trabaja con grupos juveniles en el barrio La Victoria que le dicen No abiertamente a la droga, pero no dejan de ser jóvenes en riesgo, sin embargo, trabajan en la prevención haciendo música, teatro, grafitis…
En los talleres, el Consep enfatiza hacia dónde conduce la drogadicción  y los problemas que genera. “¿Cuál es el fin del drogadicto? hay dos posibilidades si no tiene ayuda: la cárcel o el cementerio; no hay puntos intermedios”, enfatizó  Villacís.
Ricardo Mancero, uno de los dirigentes del grupo cultural, enfatizó que se desarrolla un programa de prevenir y curar. Los chicos se distraen y optan por realizar actividades que les aleje de la droga.
“No se necesita golpearlos para decirles yo soy tu papá… todos los días hay que regalarles un te quiero, darles la bienvenida cuando vienen del colegio”, comentó.

Peligro. El rector de un plantel educativo ubicado en Antonio Ante reconoció que la institución es vulnerable para el tema de pandillas y drogas.
Inclusive habló de amenazas contra estudiantes. Explicó que se han dictado charlas, lo que no fue suficiente, pues se detectó droga dentro de la institución.
Una de las preocupaciones del rector es la falta de presencia policial en las afueras de la institución, de manera permanente para que realicen operativos de control en los que se logre resultados, como detener a los expendedores.

La colaboración de la Policía es vital, en Tulcán, por ejemplo, el viernes pasado se detuvo a un supuesto vendedor de sustancias ilícitas a colegiales.
El mayor Byron Ramos, jefe de la Policía Antinarcóticos de Imbabura, precisó que, a través del programa 14 millones contra las drogas existe una permanente capacitación del uso indebido del alcaloide en todos los colegios y lo calificó como un éxito, en el que han participado alrededor de 8 mil estudiantes, por año,  desde hace 4 años.

Testimonio. Fernando tenía 21 años de edad cuando inició en el consumo de marihuana.
Un “amigo” suyo le ofreció entrar a ese mundo en la universidad y él no tuvo la fuerza de decir que No.  Inició por curiosidad, con la idea de que era “natural”.
La familia de Fernando es convencional, vivía con sus padres en un hogar en el que no existió maltratos ni alcohol.
“Después de siete años de consumo y de haber botado mi vida casi a la basura, descubrí que yo tenía una enfermedad”.
Durante ese tiempo, recordó que perdió oportunidades, trabajo, la confianza y el amor propio.
Hace 5 años se encuentra en un lugar de recuperación. “Cuando empiezas a tocar fondos de sufrimiento; la voluntad sola de una persona no funciona”, recalcó.
La decisión llegó a través de alguien que sufrió con él.
Fernando asegura que no se trata solo de un slogan “Dile No a la drogas”; manifestó que necesario saber porqué decirle no.