Por el patrimonio

Si hay algo que los electores de Ibarra deberían reclamar a los candidatos que terciaron para llegar a la Alcaldía es, sin duda, la carencia de proyectos concretos para solucionar problemas urgentes de la capital provincial. Hubo, hay que reconocerlo, “ideas” más que propuestas. Mucho menos, verdaderos proyectos con soluciones reales a las demandas ciudadanas, salvo alguno diseñado más para atrapar y seducir al elector. Hablaron de turismo. Conceptos vagos, idealizados, como aquel de la “capital nacional del turismo”, cuando, en la práctica, durante los últimos 20 años, si no es más, Ibarra, perdió ese liderazgo alcanzado y reconocido entre los años 70 y 80 del siglo pasado. Pasado, porque Ibarra lo descuidó tanto que hasta le arrebataron la coordinación zonal sin que nadie, ni ninguna de sus autoridades proteste y reclame por ello. El turismo está íntimamente relacionado con el patrimonio histórico, cultural, de un destino. Los viajeros quieren conocer esa herencia material que se traduce en valores arquitectónicos, monumentos, pero también aquellos que muestran la riqueza inmaterial, la calidad humana, la riqueza cultural, tradicional, gastronómica, costumbrista de un pueblo, de una nación. El desarrollo turístico no puede estar ajeno al cuidado de su patrimonio. Lo olvidaron los candidatos. No pueden relegarlo los ibarreños que deben exigir que su rico patrimonio sea valorado, rescatado, reapropiado, para devolver a Ibarra su papel de destino turístico de la nación y un factor de su desarrollo económico.