Ponchos de Otavalo en concurso nacional

pag-12Una de las más fuertes tradiciones de los otavaleños es el paso del conocimiento ancestral y artesanal de padres a hijos, los miembros de la familia Terán a diario luchan para mejorar los trabajos que aprendieron desde la niñez.
En un concurso a nivel nacional, realizado por el Ministerio de Turismo, los seis integrantes de la familia entre padres e hijos, trabajaron duro para dar a conocer el arte que realizan a diario en la comunidad de Peguche, donde tienen su taller.
El esfuerzo no fue en vano, la educación de los cuatro hijos, Terán Lema, permitió que luchen en la competencia nacional, representando a su cantón y a su etnia, obtuvieron el tercer lugar entre 120 competidores.
En su taller realizan ponchos, pero estos tienen una particularidad, que notaron los jueces del certamen, no son iguales a los demás que observaron con los miesmos colores tradicionales y los mismos acabados.
Cada parte de la lana debe estar ubicada con la mayor perfección posible y el estilo debe ser diferente. Colgados en su local en Peguche o en la Plaza de Ponchos se observa diferentes modelos que permiten sentir la unión de la tradición y de rasgos contemporáneos.
Lo que les permitió llegar a los primeros lugares de la artesanía nacional fue a través de la lana y los resultados finales intentan demostrar la importancia de la combinación de los colores y de las formas.
La diferencia de los ponchos son los acabados, hay lo tradicionales flecos al final del poncho, en otros hay espacios de lana de oveja que permiten sentir la calidad de los artículos y también hay detalles en las del corte.
Lo que más agradecen a diario los cuatro hijos de la familia Terán Lema son las enseñanzas diarias de sus padres y gracias a ellos y a la educación en valores espirituales y ancestrales lograron representar bien al cantón.