Poeta Rafael Arias Michilena

Admirable poeta anteño, entrañable amigo y compañero de docencia, en Quito. Su poesía, tiene raíces profundas y nos hace siempre recordar su transparencia y bondad, a más de abrirnos caminos para seguir sus pasos en la Literatura.

Tuve la suerte de acompañarle en sus recitales de poesía en Ibarra, Santo Domingo de los Colorados y Macas, organizados por la Asociación de Profesores del Colegio T.H.E. Quito.

La CCE, Núcleo de Imbabura, reeditó, en su homenaje, su obra: “Occidentalmente tristes”.

Atuntaqui, están en deuda con él, un poeta admirado y respetado, docente de altos quilates, quien ejerció la cátedra en Estados Unidos, “con el fin de poder pagar mi casa en Quito, lo más pronto”, según manifestó. Con sus propios versos, premonitorios, podemos ver su condición humana, ante la vida y la muerte, en un fragmento de su poema, al decir: /“Cómo se te ocurre morirte/ahora/cuando tenemos la obligación de vivir/con esta vida que huele a raíces”. /”Cómo se desborda la vida alrededor de tus huesos/en la esquina más transitada de la vida”/. Vamos a extrañar tus poemas, Rafael, porque son versos escritos para perdurar. En tu homenaje, en vida, escribí el poema: “Tu imagen, Maestro”, en mi libro: “Alimentos para el alma”, 2015. Sus obras: “Occidentalmente tristes”, 1969; “Columpios de la noche”, 1973; “Es difícil volver al paraíso”, 1982; ”El otro yo de nosotros”, 1987; “De la tierra, la sangre y los olvidos”, 2003, prologada por Gustavo Báez.