Piscina Olímpica de Ibarra ya tiene de nuevo su ‘salvavidas’

La Piscina Olímpica de Ibarra se niega a desaparecer. El escenario deportivo regresó a manos de la Prefectura de Imbabura. La entidad provincial será una especie de ‘salvavidas’ para evitar su desaparición.

Tras un año de haber cerrado sus puertas, el 2021 pinta bien para el icónico escenario. La Prefectura retomó la administración del lugar que hasta el 2020 estuvo en manos de Federación Deportiva de Imbabura.

“En resolución de directorio, decidimos devolver la administración a la Prefectura. No tenemos los recursos necesarios para el mantenimiento del escenario”, contó vía telefónica Frethman Gomezjurado, presidente de la Matriz del Deporte Federado.

El trámite inició a mediados de 2019, tras idas y vueltas se logró llegar a un acuerdo. Sin embargo, cuando se iba a oficializar la resolución llegó la pandemia de la Covid-19, lo que estancó el proceso.

Santiago Nicaragua, funcionario de la Prefectura de Imbabura y entrenador del club LG, cree que la piscina olímpica es autosustentable y que la administración provincial puede recuperar el brillo del lugar.

Presupuesto e historia
Según Gomezjurado con 11 000 dólares, mensuales se puede mantener el lugar. Federación Deportiva reunía 6 000 dólares por concepto de entradas al lugar. El costo del diésel para el funcionamiento de los calderos y mantener el agua caliente es el principal rubro.

“No se puede dejar morir un escenario tan importante como el que tenemos. Hay muchas ciudades que quisieran tener un lugar como este y no pueden”, cuenta Alfonso López, padre de familia quien recordó los momentos de gloria que se vivieron en la piscina.

Al momento se están manejando una serie de alternativas para bajar los costos y calentar el agua con otras alternativas. Calentamiento del agua mediante paneles solares o bajo un sistema de bombeo son entre otras las alternativas para ello. Se espera que en los próximos días se oficialice el regreso de la administración a la Prefectura para seguir con los trámites.