Piratas volvió a golpear y se acerca a la cima

Otavalo. Con los graderíos del coliseo Francisco Páez repletos de aficionados se disputó la noche del 11 de septiembre la revancha del clásico imbabureño entre Punto Rojo y Piratas de los Lagos.

El encuentro correspondiente a la fecha número 11 de la Liga Nacional de Baloncesto terminó con un marcador de 69-79 a favor de “Piratas”.

Incidencias. Aficionados de los cantones de Imbabura llegaron al “Templo del baloncesto otavaleño” para observar el compromiso.

Paola Rosales, habitante del cantón Sarance y apasionada del deporte de la canasta, llegó al coliseo acompañada de David Chávez, su hijo de 14 años.

Para poder observar el compromiso, Paola hizo fila desde las 16:00. El objetivo fue adquirir dos entradas.

Ambos son seguidores de los dos equipos. Sin embargo, en esta ocasión, hicieron fuerzas por Punto Rojo, ya que actuó como dueño de casa.

Hinchas ibarreños tampoco querían perderse la revancha y viajaron hasta el Valle del Amanecer.

Francisco Pozo llegó con tres de sus amigos.

Al final del encuentro salieron satisfechos por el juego que exhibieron ambos equipos.

Desde los graderíos, donde los aficionados viven su fiesta aparte, se escuchó aplausos y gritos con cada buena jugada realizada o aro convertido.

En la próxima fecha, Punto Rojo volverá a jugar en casa ante Barcelona, mientras que “Piratas”visitará a Guerreros.

Aníbal Malatay, número cinco de Punto Rojo, abraza el balón durante el clásico de anoche ante el equipo ibarreño.