Pervis Estupiñán, de la “pequeña Brasil” ecuatoriana al Osasuna

Guayaquil (EFE) Disciplinado, voluntarioso y veloz, ‘el Rojillo’ Pervis Estupiñán es a sus 22 años una de las promesas del fútbol ecuatoriano que aún tiene guardado una buena parte de ese potencial gestado en la “pequeña Brasil” de Ecuador.

Estupiñán, uno de los artífices de la histórica victoria del Osasuna, el jueves, sobre el Barcelona en el Camp Nou, nació en Esmeraldas, provincia del noroeste ecuatoriano y cuna de futbolistas ya consagrados como Iván Hurtado, Walter Ayoví y Enner Valencia, goleador de la selección absoluta de Ecuador.

“Llegó a las formativas de Liga como muchos chicos desde Esmeraldas y rápidamente mostró que era un jugador diferente”, dijo a Efe el exgoleador de Liga de Quito Patricio Hurtado, quien ha prolongado su matrimonio con el fútbol como formador y entrenador.

Hurtado, impulsó al entonces adolescente Pervis, asegura que el extremo izquierdo del Osasuna “aún tiene guardado entre un 30 y 40%” de su potencial.

Un potencial que se ha manifestado esta temporada en regates, galopadas por la banda y personalidad.

Con estas características contribuyó a aniquilar el 16 de julio la última esperanza del Barcelona para luchar por el campeonato. Pervis sirvió un pase de gol a su compañero José Arnáiz.

Las imágenes de Pervis en ese partido en duelo por el balón con Lionel Messi eran hasta entonces un sueño impensable para el de Esmeraldas.

Estupiñán llegó a Liga en 2011 a través de su tío, el exdefensa central Jorge Guagua, quien jugó los mundiales de Alemania 2006 y Brasil 2014.

Al año siguiente, jugó siete partidos con la sub’14 y quince con la sub’16. Y gracias a sus condiciones físicas y técnicas, que le permiten destacar en un juego con cambios de ritmo, repitió en 2013 en dos categorías: sub’16 y sub’18.

De 1,75 metros de altura y conocido como ‘la bala de Ecuador’ por sus corridas por la banda, Estupiñán llegó a Quito desde la tropical Esmeraldas, donde también ya nacieron veloces atletas.

Según Hurtado, pronto destacó entre otros niños que juegan en las empedradas calles de los barrios más pobres de la ciudad portuaria, donde los desafíos educativos nunca están entre las prioridades de ningún muchacho.

Y es que en “la provincia verde”, como es conocida Esmeraldas, y el andino Valle del Chota, donde se concentra una buena parte de la población afroecuatoriana, son como “un Brasil chiquito”, en palabras de Hurtado.

Así, ese niño que llegó un 21 de enero de 1998 al hogar de Pervis Estupiñán Quiñónez y de Dora Tenorio Guagua, sus padres, contrastó sus formas introvertidas en casa y en la escuela, con la de un jugador explosivo en talento, velocidad y certeza como para soltarse al ataque en cualquier cancha.

Hurtado, que lo forjó pacientemente durante cuatro años, destaca que antes de la “parte técnica”, trabajó con él de forma perseverante en la “mental”, pues “como todo chico, quería salir y divertirse”.

“Pero Pervis entendió rápidamente que estaba cruzando la línea de la vida normal a la de un profesional“, asevera sobre su expupilo, en quien ya se habrían interesado el propio Barcelona, el Manchester o el Atlético de Madrid.

Con Liga militó hasta el 15 de mayo de 2016, cuando fue vendido al Watford inglés. Allí no jugó ningún partido y, ese mismo año, fue cedido en préstamo al Granada, donde disputó 21 partidos y anotó dos goles.

Entre 2017 y 2019 deambuló en el Almería y el Mallorca, siempre como “prestado”, hasta recalar en un Osasuna en el que empezó a mostrar el potencial que mencionaba Hurtado.

Su maestro está convencido de que la perla ecuatoriana, que el Watford quiere recuperar, brillará aún mucho más, que llegará a equipos de mayor trayectoria internacional y hasta la selección ecuatoriana, donde ya ha sido observado por el actual técnico, el hispano-holandés Jordi Cruyff.

“Tranquilamente puede llegar al equipo ideal”, afirmó Hurtado, un equipo con el que debutó en octubre de 2019 en el amistoso disputado en Alicante contra Argentina, dirigido por el seleccionador local juvenil, el argentino Jorge Célico.