Personas Privadas de la Libertad: Recibir un nuevo sacramento les llena de alegría, fe y esperanza

IBARRA.- Una mueva fiesta católica se vivió en la capilla del Centro de Privación de Libertad de Adultos Varones Nro 1 Imbabura, luego de que 19 internos se preparan para recibir el sacramento de la confirmación.

La jornada estuvo marcada de mucha fe, cada privado de libertad pudo compartir unas horas con su padrino y un familiar, hecho que les llena de alegría en medio del encierro.

Horas antes, un grupo de internos y varios funcionarios administrativos, alistaron la capilla para la llegada de los confirmados, quienes iban a recibir la bendición del sacerdote Alfredo Llumiquinga.

Todo quedó a punto para que, al día siguiente, lleguen los invitados de honor. Luciendo sus mejores atuendos y con una vela en su mano derecha, los internos se colocaron en las primeras bancas, listos para ser confirmados.

Luis Estévez, funcionario del centro, es el encargado de enseñar a los internos todo lo necesario, para que estén listos para recibir a Dios, por medio de la confirmación. Él explicó que la preparación tuvo una duración de dos meses y medio, durante todos los días.

“Se vivió una fiesta muy bonita, en donde afortunadamente asistieron todos los padrinos, unos fueron los mismos internos. Una señora preparó la comida, también colaboró el grupo ‘Lazos de Amor Mariano’ y ha sido un día maravilloso para los internos”, aseguró.

Estévez comentó que los privados de libertad se sienten felices de que se realicen este tipo de encuentros espirituales. “Cumplo esta labor de forma voluntaria a nombre de la iglesia y es la oportunidad de encontrarse con un familiar y el padrino, comparten con sus allegados y, sobretodo, disfrutan de su encuentro con Jesús. Simplemente se les ayuda en el proceso junto con el padre mercedario Alfredo Llumiquinga y el equipo administrativo, que también brindan la colaboración”, dijo.

También el funcionario comentó que ellos han cometido un error y esta es una de las oportunidades para cambiar. “Lo que más se anhela es que Dios le ayude cuando salgan”, mencionó.

Desde esta semana ya comenzó la preparación para los internos que van a realizar la primera comunión y los que aún no han recibido el bautismo. Son un grupo nuevo que está feliz por conocer a Dios, por medio de estas actividades. La primera comunión se realizará en aproximadamente dos meses.

Luis Estévez señaló también que mientras les preparaba para ser confirmados, se percató de que uno de los internos no sabía ni leer ni escribir, por lo que comenzó a averiguar el centro y descubrió que no era el único, y ocho personas se inscribieron para ser alfabetizados.

“Ellos quieren aprender, y aseguran que les gustaría poner el nombre de sus hijos y de sus padres, están ansiosos por conocer el mundo de las letras y yo, tengo todo el entusiasmo de enseñarles”, concluyó Estévez, quien además es el encargado de varias actividades educativas en el centro.