Permiten trabajar de modelo a mujer que paga condena

En el 2016 una mujer fue condenada a 4 años y medio de detención domiciliaria por un delito de drogas. Tres años después, mientras seguía pagando su pena, la mujer le solicitó permiso a un juez para trabajar como modelo webcam, según indica el sitio web de diario El Tiempo de Colombia.

Esa solicitud la hizo teniendo en cuenta que todas las personas privadas de la libertad tienen derecho a trabajar -como forma de redención de pena-, tanto dentro de la prisión como en casa por cárcel, algo que además busca llevar a la resocialización de un detenido para que, tras pagar su pena, pueda lograr su reinserción en la sociedad.

En una decisión del año pasado, una juez se negó a darle ese permiso a la mujer señalando que en ese trabajo el Inpec no podría controlar ni vigilar sus actividades, ya que el sitio laboral es de acceso restringido al tratarse de actividades de contenido sexual.

La juez también consideró que las condiciones laborales no eran claras, pues no era posible saber si tenía un control laboral o comercial,. También asimiló el trabajo de modelaje webcam con la prostitución, y dijo que no se había entregado un concepto sanitario de la empresa para la cual trabajaba, tal y como lo exige la ley dentro de los establecimientos en donde se ejerce la prostitución.

Pero además, la juez dijo que no se cumplían los requisitos mínimos para que la mujer se desempeñara, según ella, como trabajadora sexual. El juzgado aseguró que las personas detenidas deben buscar su resocialización y, por lo tanto, afirmó que en Colombia aunque la prostitución es considerada una actividad legal, “no debe ser alentada por las autoridades”, y menos aún en personas que están detenidas, y sobre quienes “no se debe aumentar la vulnerabilidad”, señaló la juez.

Sin embargo, un representante del Ministerio Público apeló esa decisión señalando que la mujer cumplía con los requisitos para poder trabajar como modelo webcam, pues había entregado información completa sobre quién era su empleador, cuál era su labor, su horario, salario y lugar de trabajo, así como quién pagaba su seguridad social.

Así, dijo la delegada de la Procuraduría, la empresa para la cual la mujer trabajaba aunque tenía como objeto la actividad sexual virtual, no podía compararse con un particular dedicado a explotar sexualmente a mujeres.