Pensar bien las concesiones

Hemos oído que el Gobierno intentaría concesionar la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT). Los anuncios los hace un asesor presidencial que no luce como la persona más apropiada para el efecto. Una decisión de esa magnitud debería estar a cargo del Ministerio de Finanzas. Pero, el asesor en cuestión ha ido entregando datos tales como el valor de la concesión, el plazo, y el tratamiento a los empleados, a manera de información suelta. Se ha adelantado en decir que el Estado recibiría cuatro mil millones de dólares en veinte años. ¿De dónde salió esa cifra? ¿Conviene a Ecuador concesionar CNT por ese valor? Aparentemente la cantidad suena alta, pero no lo es. El Estado recibiría unos 200 millones anuales, que no son muy significativos para las reales necesidades de las arcas públicas.

Una negociación tan importante debería partir de un análisis profundo de la realidad técnica y financiera de la CNT. En la valoración de le empresa y en el cálculo del valor de la concesión deberían intervenir entes serios e independientes, como el Banco Interamericano de Desarrollo, de forma que la operación quede avalada. Concesionar es una buena opción para evitar los albures propios de algunos negocios que el Estado ha manejado mal. Tame, por ejemplo, es una empresa que podría ser reestructurada y rentabilizada a través de un concesionario especializado que asuma la inversión y los riesgos.