Paz para Sucumbíos

Entre los fieles del Vicariato Apostólico de Sucumbíos han surgido discordias por culpa de quienes no aceptan decisiones del Papa. Hay orquestación desde las altas esferas. Con sabiduría y mansedumbre el Santo Padre Benedicto XVI ha querido poner paz en esta situación. Sin revocar sus anteriores decisiones y sin constituir todavía un Obispo para esa jurisdicción eclesiástica, acaba de nombrar Delegado Pontificio (es decir: su enviado personal) para ese Vicariato a Mons.

Ángel Polivio Sánchez Loaiza, quien es Obispo de Guaranda y Secretario General de la Conferencia Episcopal. Su misión: representar al Vicariato Apostólico ante el Gobierno Nacional y ayudar al mismo tiempo en las tareas pastorales del Vicariato, mientras no se provea otra cosa. Así se rechazan malentendidos y manipulaciones que desconocen la naturaleza de un Vicariato Apostólico y el sentido de las normas sobre nombramiento de obispos según el modus vivendi, siempre respetadas por la Iglesia Católica y, hasta ahora, por el mismo Estado ecuatoriano. El benemérito carmelita español Gonzalo López Marañón estuvo al frente del Vicariato unos cuarenta años; en las últimas décadas, como Obispo Vicario Apostólico. Cumplió la edad prevista de 75 años y el Papa, después de concederle dos años más, le aceptó la renuncia canónica. Al mismo tiempo nombró temporalmente “Administrador” Apostólico (no Obispo ni Vicario) al Padre Rafael Ibarguren, de los Heraldos del Evangelio. Es comprensible que, para colaborar con el Administrador, y ante la falta de sacerdotes en el Vicariato, hayan venido también algunos compañeros suyos. El nuevo Delegado Pontificio, este digno y autorizado obispo ecuatoriano, encaminará también a todos los colaboradores pastorales hacia un fraterno entendimiento, mientras representa al Vicariato ante el Estado y la sociedad civil, dando a los fieles la seguridad de una presencia particular del Papa, que traiga a todos paz y reconciliación.

 Mons. Julio Terán Dutari
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