Paula Andrea vivió tres años de maltrato antes de que la mataran

A pocos días de que se estrenara el documental de Netflix en donde mostraron la vida del niño Gabriel Fernández, un pequeño que fue matado a golpes por su padrastro, con el respaldo y horrorosa aprobación de su madre, un caso similar sucedía en Quito, en marzo de 2020.

El crimen de Paula Andrea, la niña venezolana de cuatro años, no trascendió hasta llegar a la pantalla, pero las características y la frialdad con que actuaron sus victimarios, demuestran que murió maltratada y humillada, en manos de dos adultos que tenían la obligación de cuidarla, su madre y padrastro, Andreina José B. y Washington Andrés A.

La muerte de Paula, evidentemente, pudo evitarse, sin embargo las alarmas que se activaron en 2017, cuando las maestras empezaron a percatarse de los golpes que la niña tenía, no fueron suficientes para frenar el fatal desenlace.

El cuerpo de la niña llegó mojado, golpeado y sin vida, a una casa de salud de Tabacundo. Paula arribó en brazos de su padrastro, quien aseguró que fue un accidente su deceso, sin imaginarse que luego de que comprobaron que la pequeña falleció por maltrato infantil, su vida transcurriría en una cárcel regional por 17 años y cuatro meses, que fue la sentencia que recibió por el homicidio, junto a su esposa y madre de la niña, quien no paró de defenderlo en la audiencia.

La mentira de que la niña murió ahogada en un inodoro no le duró mucho al abogado que hoy está preso, porque las huellas de sufrimiento y dolor en el delgado cuerpo de Paula, fueron el grito de ayuda tardió, que llegó a las autoridades, quienes no dudaron ni un segundo en comenzar la investigación, encarcelar a su padrastro y procesar a su madre, evitando su fuga.

La sentencia de más de 17 años deja tranquilas a las personas que se solidarizaron con el padre de Paula, Leonardo Salazar, quien no dudo en reunir dinero y viajar desde Trinidad y Tobago, para iniciar la travesía de luchar por justicia para su pequeña, con quien perdió todo contacto desde que tenía un año, porque así lo decidió quien luego le quitara la vida, su madre.

“La verdad sigue siendo un trago amargo asimilar todo el proceso de mi hija Paula, trato de estar con la mejor actitud para ser fuerte y poder enfrentar esto, ya que no es fácil. Lo más duro fue tener que verle la cara a la mamá de Paula, quien era la encargada de cuidarla, si ella no podía tenía que decirlo y no lo hizo, eso me cuesta mucho.

Verla ahí defendiendo al marido, diciendo que él es inocente y ella es culpable, nunca pensé que una madre era capaz de hacer eso con su hija”, dijo Leonardo con notable indignación.
El padre aseguró que gracias a Dios se pudo demostrar que ellos si le ocasionaron esas lesiones. “Escuchar los testimonios fue muy fuerte.

El psicólogo que le hizo el examen a Andreina dijo que ella estaba en todos sus cabales y que todo lo hizo de forma consciente. Tenía muchas cosas en la cabeza que quería decirle, pero no pude, porque estaba enfocado en que todo saliera bien.

Ella nunca levantó la cabeza para verme y se notaba claramente que no sentía ningún remordimiento ni dolor, por lo que le hicieron a Paula y porque quisieron hacer pasar a mi hija como una psicótica que se autolesionaba, porque ese fue su planificado argumento todo el tiempo”, mencionó Leonardo luego de que finalizó la audiencia.