Patrimonio escondido

La historia local recoge los testimonios de viajeros o residentes temporales en nuestra ciudad, como Juan de Velasco, el Padre Cicala, Francisco José de Caldas, que sorprendidos por la grandeza de sus iglesias y conventos, exaltaron la belleza de la entonces Villa de Ibarra. Riqueza arquitectónica perdida en el trágico terremoto de 1868 que la redujo a escombros y ruinas. No obstante la tragedia y la pobreza a la que el sismo redujo a sus habitantes, estos emprendieron la tarea de recuperar para Ibarra esa pasada grandeza. Ahora, tras 147 años de construcción diaria, de trabajo creativo de artesanos y obreros, la ciudad tiene uno de los cuatro patrimonios históricos mejor conservados del país. Herencia que no apreciamos ni conocemos, y menos cuidamos. Sin embargo, hay nuevas visiones. En los últimos años, edificios emblemáticos de Ibarra han sido reconstruidos para mostrar ese entorno histórico de una de las más bellas ciudades del Ecuador. Ese esfuerzo tiene diversos actores. Hoy quisiera destacar a uno especial: la Universidad Técnica del Norte, que ha recuperado para Ibarra dos verdaderos complejos arquitectónicos que casi abandonados, amenazaban ruina: el antiguo Hospital San Vicente de Paúl y en estos días, el Monasterio del Carmen, los dos, contiguos, en el sector oriental de Ibarra. Convertidos en campus, en espacios universitarios, Hospital y Monasterio, ya recuperados constituyen verdaderas joyas de nuestra arquitectura patrimonial. Como tales, hay que conocerlas, recorrerlas, visitarlas. Solo así Ibarra, defenderá y cuidará su hermoso patrimonio.