Pastores evangélicos abandonan el país sin ampliar versión sobre caso Campoverde

Quito. El pasado jueves 27 de diciembre estaba previsto que uno de los implicados en la desaparición de Juliana Capoverde, compareciera ante la fiscal Mayra Soria para ampliar su relato. Pero el procesado, con nombre protegido Isarael, quien supuestamente iba a contraer matrimonio con la desaparecida no acudió a su cita.

Según la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro (Dinased), el pastor salió del país. Esta información se verificó luego de que junto con su hermano y su padre, también citados, el pasado viernes 21 de diciembre de 2018, no acudieran a la diligencia respectiva.

En el caso específico particular de Israel su comparecencia debía asegurarse con la fuerza pública debido a que no acudió a los dos llamados anteriores, afirmando que no pudo asistir por el embarazo de su esposa. Este domingo 30 de diciembre concluye la etapa de instrucción fiscal.

Adicionalmente, a petición de su hermano Jonathan C., el miércoles 26 de diciembre, se tenía previsto realizar la reconstrucción de los hechos del presunto momento en que el sospechoso arrojará el cuerpo de Juliana en la quebrada Bellavista, en el nororiente de Quito.

Pasadas las 16:00, la Fiscalía, personal de la Dinased, grupos especiales de la Policía, 10 miembros de la Policía Metropolitana y cuatro efectivos del Cuerpo de Bomberos acudieron a la casa del principal sospechoso del caso en el inmueble está ubicado en el norte de Quito. Allí con picos y palas realizaron una excavación en el patio del domicilio. La idea es encontrar posibles restos mortales.

Además Jonathan C. debía recrear como sacó el cuerpo de Juliana envuelto en fundas negras de su auto y lo arrojó al barranco. Para ello, la Fiscalía utilizaría un maniquí con el peso y talla de la joven por petición de Elizabeth Rodríguez, madre de Juliana. Al conocer este detalle, el procesado se negó a reconstruir la escena. Su argumento fue que tenía demasiada presión por la presencia de los abogados y familiares de la contraparte. Se acogió nuevamente al derecho al silencio.

Frente a esta medida, la madre de Juliana aseguró que es una burla más del pastor. Para Daniel Véjar, abogado de la familia Rodríguez y coordinador jurídico de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), este último detalle evidenciaría en la práctica que Jonathan C. todavía mantiene inconsistencias a pesar de estar acogido a una cooperación eficaz.

“Haberse negado a colaborar con la investigación y con una diligencia que de hecho fue solicitada por el mismo –dice Véjar-, demuestra que el procesado no tiene las intenciones de colaborar con la investigación”. Además, dice que no descarta de que exista un cómplice.

Juliana Campoverde, de 18 años,, visto por última vez el 7 de julioo de 2012, en el barrio de la Biloxi, en el sur de Quito.