Paso peatonal restringido en Rumichaca para el control migratorio

Tulcán. “Antes que ser venezolanos, somos seres humanos”; es lo que dice Franklyn Soho, de 22 años, mientras espera en el acceso central del puente internacional de Rumichaca. Por tercera vez intenta explicar que va a Perú y necesita hacer tránsito por Ecuador. Llegó cerca de las 10:00, hizo fila en el paso central y cuando el funcionario de Migración le preguntó si tenía pasado judicial apostillado, él no le dio su respuesta y no le quedó más alternativa que volver al lado colombiano y esperar junto a otros 20 compatriotas en igual situación.

Puente cercado. A Franklyn le llamó la atención ver las vallas de aproximadamente 1,60 metros bloqueando los pasos peatonales en el puente internacional. En el acceso central hay un dispositivo policial donde un funcionario de Migración se cercioraba que los venezolanos tengan pasado judicial apostillado para cruzar. Los que contaban con el documento recorrían un camino de vallas que los conducía a las oficinas de Migración. Los demás regresaban al lado colombiano a esperar. Ayer en la mañana eran cerca de 60 los extranjeros que llevaban horas esperando pasar a Ecuador.

La noche del viernes cuando se instaló este cerco policial y migratorio, a pocas horas de las visitas ministeriales, cientos de venezolanos represados protestaron por la medida.

Para Agny Jiménez volver a su país no es una opción. Junto a otro grupo de extranjeros aseguran que si no los dejan cruzar se irán por vías de tercer orden.

Trochas. En el punto donde las fronteras de Colombia y Ecuador se enlazan hay trochas por las cuales tanto a pie como en vehículo se puede cruzar, pero no deja de ser un riesgo. Personas que no quieren identificarse y que la noche del viernes ayudaron a cruzar a venezolanos, dicen que cada uno pagó 10 dólares.

Pero con la vigilancia policial se busca otros puntos, aunque podrían ser más riesgosos por lo que no llevan a adultos mayores. La presencia del río Carchi suma un riesgo fuerte para cruzar a pie.