Participación ciudadana

Debe resultar difícil para algunas autoridades, particularmente para aquellas inclinadas a imponer criterios y decisiones desde su sola y única voluntad, aceptar lo que reza la Constitución de la República, en el párrafo segundo del artículo 1, y de manera más amplia en los artículos 95 y 96. Dice el artículo 1: “La soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es el fundamento de la autoridad, y se ejerce a través de los órganos del poder público y de las formas de participación directa previstas es la Constitución”.

Cuando, más adelante habla de los principios de participación, el artículo 95 define: “Las ciudadanas y ciudadanos, en forma individual y colectiva, participarán de forma protagónica en la toma de decisiones, planificación y gestión de los asuntos públicos…”.  “La participación se orientará por los principios de igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto a la diferencia, control popular…”. Y concluye: “La participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de la democracia representativa, directa y comunitaria”. El texto constitucional no requiere ni explicación ni interpretación. Solo cumplimiento. Y esa es la tarea de quienes elegidos por los ciudadanos, tienen la obligación de sujetarse estrictamente a lo que dice la Ley. Aun cuando hayan sido electas y consideren que tienen la autoridad plena para resolver todos los asuntos de la comunidad, no pueden, no deben olvidar lo que precisa la Constitución: las decisiones, planificación y gestión en todos los asuntos de interés público, no pueden desentenderse de la participación, de la deliberación pública, ni de la voluntad del pueblo. En la administración provincial y en las de los “gobiernos cantonales autónomos y descentralizados” imbabureños están en juego asuntos de trascendencia cuya solución exige la participación activa y directa de los ciudadanos. A estos toca reclamar se los escuche, incluso plantear acciones que obliguen, a quienes olvidan lo escrito en la Constitución, a acatarla y aceptar la intervención ciudadana. Lo dice aquella: “es su derecho”. 

 Jacinto Salas Morales

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