Palabras del nuevo obispo castrense

mauro aguirreEl miércoles 16 de julio se mantuvo un importante encuentro entre el obispo saliente Monseñor Miguel Aguilar y Monseñor René Coba, nuevo obispo  castrense del Ecuador y un grupo  de capellanes que atendemos a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, después de mantener un tiempo de oración, pasamos a la presentación personal y una mesa de trabajo, allí se informó el plan de trabajo pastoral de este Obispado castrense que lleva más de 30 años en este servicio evangelizador con la catequesis, liturgia, familia, movimientos locales, salud, educación y pastoral social.
El Obispo saliente con sinceridad acogió y felicitó al hermano Obispo sucesor, a quien le deseo los mejores éxitos y luego hizo una exposición muy detallada del fecundo trabajo pastoral realizado en su administración cerca de 10 años. Fueron muy significativas las visitas anuales a las diferentes unidades militares y de policía, donde fue dejando su mensaje y testimonio eclesial, como una luz para ser discípulos y misioneros de Cristo en el mundo actual.
Bien dijo una vez nosotros, Obispo y presbíteros, en íntima comunión eclesial, con la mirada puesta en el Señor  Jesús, nos disponemos a continuar nuestro ministro sacerdotal entre los fieles del Obispado Castrense del Ecuador. Nos anima la invitación del Señor a los apóstoles remar mar adentro, vaya y hagan que todos sean mis discípulos, enséñeles a cumplir todo lo que les he encomendado, Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine el mundo. Las primeras palabras expresadas por el nuevo Obispo Castrense fueron de una profunda sencillez y calor afectivo, pidió muchas oraciones para este nuevo encargo que la Iglesia deposita en su persona consagrada de Obispo auxiliar de Quito, actual Secretario General de la Conferencia Episcopal y ahora esta noble tarea Castrense , comenzó  agradeciendo a Dios y la Iglesia, con una nobleza agradeció a Monseñor Miguel Aguilar y a todos los capellanes presentes a quienes nos trató como verdaderos hermanos y buenos colaboradores en esta compleja y amplia actividad evangelizadora. Siempre dijo nuestros destinatarios esperan del capellán que sea un verdadero guía espiritual, consejero, un hombre de Dios, un amigo, signo espiritual y mediador justo.