Padre Marcelino deja la Unidad Educativa San Francisco

IBARRA.- Luego de cumplir 12 años de servicio como religioso Capuchino en la Unidad Educativa San Francisco, el padre Marcelino Armendáriz volvió a Guayaquil, lugar donde anteriormente había trabajado.

Tras una larga conversación en el patio de la Unidad Educativa San Francisco que ahora luce vacío por las clases virtuales que se han aplicado frente a la pandemia, el padre Marcelino contó que llegó a Ecuador en el año 71, mientras que en el 73 se ordenó en Nanegal con el cardenal Pablo Muñoz Vega.

“Estábamos en la zona del Noroccidente de Pichincha, después de unos años y específicamente en el 77, pasé también a Santa Elena de Pichincha hasta el 83.”

Recuerda tan bien las fechas que menciona que del 83 al 85 permaneció en Guayaquil, y desde el 85 al 91 en Cuenca. Asimismo, fue supervisor de los Capuchinos en el país durante seis años.

En Guayaquil estuvo también desde el 97 al 2008 y desde esta última fecha hasta la semana anterior prestó sus servicios en el prestigioso San Francisco.

Importante
El padre Marcelino recuerda también que cuando llegó a la Ciudad Blanca se encontró con el colegio de siempre, de la mañana, y luego con una institución que se intentó para dar paso a la actividad vespertina, mixta y particular.

En 2009 se optó por suprimir el colegio San Francisco de la tarde, en ese entonces terminó con 547 alumnos, mientras que ahora cuenta con 1 333 estudiantes.

Durante los 12 años en la institución el padre Marcelino señala que se han hecho varias mejoras de acuerdo a las necesidades, lo que ha supuesto un paso decisivo en cuanto a capacidad de atención, que ha sido la autorización de espacio propios de la comunidad como para aulas y laboratorios de computación. De la misma forma, los espacios que sirvieron para estudiantes capuchinos pasaron a ser aulas y laboratorios de química y física.

Expresión
El padre Marcelino considera que por naturaleza es insatisfecho de él mismo y de otras cosas también, aunque aprovechando la infraestructura y el apoyo se ha buscado la manera de conformar equipos de trabajo con un nivel de relación aceptable entre todo el personal, “esa sería una satisfacción humanamente vista, pues respondería a una convivencia que es aceptable en los espacios más normales de convivencia humana”, agregó.

Manifiesta que se ha buscado lo que se percibía en los años 2008-2009, cuando tenían un aire militarista y no tan acorde a su modo de ver, “el carisma franciscano capuchino, me parecía mucho más interesante motivar aspectos ecológicos que deriva de la vocación capuchina como seguidores de San Francisco y eso creo que se ha impulsado, eso es inacabable, interminable. Hay al menos hay una conciencia en el personal que integra la unidad educativa”, dijo.