Padre Lomas: “Siempre estaremos sembrando la fe”

Ibarra. Jhimson Wálter Lomas, de 49 años de edad, es sacerdote en la parroquia Jesús del Gran Poder, ubicada en Ibarra. El religioso ha cumplido una gran labor en diferentes partes de la provincia, y ahora, combina sus tareas de sacerdote con el vicariato judicial de la Diócesis de Ibarra, con el rectorado de la unidad educativa San Juan Diego e impartiendo clases en el Seminario Menor San Die-go. Desde muy pequeño tenía claro que su vocación era servir a Dios y, el 15 de agosto de 1999, fue ordenado como sacerdote.

Su carrera religiosa la inició en las parroquias de Ambuquí y Mariano Acos-ta, luego viajó a estudiar a España y regresó para ser director del Seminario Me-nor San Diego, antes de viajar a Cuba como misionero.

Al retornar del extranjero tuvo la difícil tarea de ser párroco de Imantag, en el lugar empezaban a formarse diferentes pandillas, que acabaron con la tranquilidad del sector.

“Fui testigo de varias muertes, y todo porque los jóvenes salían a Quito y regresaban inmersos en el mundo de las drogas. Luego de un duro trabajo logré que los muchachos se inmiscuyan en el deporte y, todos los domingos, jugaba fútbol con ellos”, dijo el religioso.

Contó que hizo las gestiones para que la imagen del Milagro de la Virgen de la Dolorosa llegara a Imantag y, en ese acto, los pandilleros entregaron las armas y, poco a poco, fueron saliendo de la delincuencia, con trabajo evangelizador y muchos de ellos, se reinsertaron en la sociedad.

Después de su ardua labor en Imantag, el padre llegó a Otavalo, en donde recaudó fondos para reestructurar la casa parroquial. Más adelante, arribó a Selva Alegre en donde también cumplió un importante trabajo ya que en el sitio existían enfrentamientos por la minería; luego fue destinado hasta Imbaya, donde reemplazó a un sacerdote que fue encarcelado y tuvo que regresar la fe a los moradores. Ahora está en la parroquia Jesús del Gran Poder.

“Imantag me marcó la vida porque vi el dolor de la gente, ahí aprendí a que a los jóvenes no hay que quitarles nada, sino incentivarlos y acarrearlos a Dios”, mencionó Lomas.

Pidió a la población que no pierda la fe en Dios, ya que no existen problemas insuperables.
El padre Lomas comentó que tiene a su cargo a 600 niños en la catequesis y cumple sus funciones de evangelización en 8 barrios.