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Otavalo. No todo es color de rosas con el cambio de los vendedores al nuevo mercado de la ciudad. Un problema colateral se presenta entre los comerciantes del ahora desaparecido escenario.

“La situación es crítica. A parte de la crisis económica que vivimos. El traslado del mercado nos perjudica pues esta calles quedaron vacías”, explica José Cacuango, uno de los vendedores de calzados ubicados en los exteriores del escenario.

Sin comercio. La calle Modesto Jaramillo era una de las más congestionadas, lo que ayudaba a dinamizar la economía de los emprendedores locales. Pero desde esta semana todo cambió. El habitual ajetreo durante los últimos 30 años no fue el mismo. Calle cerradas, vacía y sin los habituales usuarios fueron los primeros síntomas de que algo marchaba mal.

Sentir. “Está complicada la situación, tengo tres empleados y si no mejora, me tocará liquidarlos”, dice una de las comerciantes que prefiere guardar su identidad para no desestabilizar el trabajo de sus empleados.

Balance. Con la ida del mercado, cerca de 50 locales comerciales ubicados en los exteriores del antiguo escenario están en riesgo de cerrarse. “Estoy viendo un local cerca la nuevo mercado. Ya no sale para pagar la renta, nos toca cambiarnos de urgencia”, corrobora Miguel Llanos quien tiene un local de artesanías en la Modesto Jaramillo entre Juan Montalvo y Abdón Calderón.