02-11-2019 | 06:54
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Los indígenas cantan, comen y rezan en las tumbas de los difuntos

Según datos de la organización del cementerio de indígenas de Otavalo, existe un aproximado de 10 mil nichos ocupados, mientras que 250 están disponibles.

Otavalo. Comer frente a la tumba de un ser querido es una costumbre que mantiene la comunidad indígena durante el Día de Difuntos.

Antes de ingresar al cementerio más de 100 comerciantes ofrecen sus productos como frutas, arreglos florales y comida.

Unos limpiaban las tumbas, otros esperaban sentados a sus demás familiares, y algunos repartían la comida, incluso la compartían con cualquier persona.

De acuerdo a la tradición, la comida que llevan al cementerio es la que más degustaba el difunto.

Aquí Carlos Vinueza, vestido de blanco con su traje indígena hacía sonar sus instrumentos musicales: la guitarra, requinto y el rondador.

Es de San Roque, pero contó que aquí en Otavalo y en Cotacachi es donde más solicitan su presencia para cantar a las almas.

Con este, ya son tres años que se dedica a tocar en el cementerio. “Yo canto para las almitas, difuntitos, a veces una música sentimental, otros piden música alegre con el ritmo kichwa”.

Carlos dijo a la final son tres cosas que no le hace falta para tocar en el cementerio, él, la guitarra y el rondador.

Estos dos instrumentos los fusiona al mismo tiempo.

A cambio de esta labor, recibe dinero pero dependiendo de la voluntad de las personas.

“Aquí son más dedicados a este tipo de costumbres. En cambio en mi comunidad no lo aprecian mucho”, aseguró Carlos.

Alimentos. Hermelinda Cando tiene en el cementerio a su papá, mamá, hermana y sobrina.

Es de La Compañía y recuerda que a la familia que está enterrada le gustaba comer fréjol y tostado, pero ayer solo pudo llevarles fréjol con arroz.

Algunos se quedan hasta el mediodía, es decir llegan, rezan, comen y se regresan a sus hogares, es así como hizo Hermelinda.

Y mientras se escuchó un rezo, María Rosa Males comentó que aquí está enterrada su hija e hijo, “venimos a verles”. Aunque la visita no es solo por el Día de los Difuntos, sino que cada mes Rosa hace lo mismo con su familia.

“Cuando estamos vivos siempre comemos, pero cuando ya nos morimos lo dejamos de hacer. En los sueños ellos siempre vienen y me dicen mami tengo hambre, cuándo va a venir”.

Arroz con pollo y camarón era uno de los platos preferido de sus hijos. Rosa dice además, que no dejaban de comer el nabo con tostado, o poroto.

Sin embargo, ayer llevó al cementerio poroto con berro y tostado. “Esto repartimos entre familia y también tengo que darle al público”, mencionó.

Indicó también que cuando terminan de comer ya vuelven a sus casas, ya que hoy y mañana debe salir a trabajar.

Sobre las tumbas. Llevar frutas también es parte del rito indígena, mientras comía la familia de Carmela Farinango las frutas permanecían sobre la tumba de su abuelita. Vive en el Oriente pero aprovechó el feriado para visitar a su familia e ir al cementerio.

A su abuelita siempre le gustó comer pescado, aguacate, “venimos sin desayunar para comer aquí”. Estos mismos alimentos llevaron ayer, pero también arroz con papas y menestra de pepa de sambo.

Luego de comer ya estaban listos para rezar también.

Luis Alberto Guamán, presidente de la organización del cementerio indígena, señaló que el lunes se prevé hacer una segunda minga con todos lo vendedores.

Además, añadió que la gente siempre está visitando los lunes y jueves a su ser querido con la comida favorita. Alrededor de 12 mil visitantes se espera tener en estos días.