Otavalo. Evita Maigua vive en Italia desde 2007 y junto a su esposo Carlos Campo se dedican a vender artesanías, como casi la mayoría de otavaleños que migran fuera del país.

La familia imbabureña tiene tres hijos y desde que inició la emergencia sanitaria en ese país, su deseo ha sido volver a Ecuador y estar cerca de su familia, pese a ello no lo logró porque se impidió la salida de los ciudadanos. Ahora ella esta encerrada en su departamento y el escenario que narra es el de una ciudad fantasma, parecido a las películas apocalípticas que ahora miran en la televisión y que ya se ha vuelto una rutina. Ella puede salir de la casa solo si necesitan comprar alimentos.

“Cuídense bastante, tenga precaución y dejemos todo en manos de Dios. Tenemos que poner bastante de nuestra parte, a veces le toman mucho a la ligera. Cuando ya se está viviendo en carne propia esto deja de ser un chiste”, dijo la ecuatoriana.

Las medidas implican la interrupción de la vida cotidiana, las únicas tiendas abiertas son las de alimentos, bancos y farmacias y la gente solo puede moverse por razones laborales, de salud, o por emergencias, continua Maigua.

Respecto a sus compatriotas que retornan al país dice que le preocupa que sitios como la plaza de Ponchos en Otavalo siga funcionando, pese a la emergencia sanitaria. Sin embargo, las autoridades locales desde este sábado han decidido ir a los mercados para socializar sobre la prevención del coronavirus.

Con más de 1 250 muertes (hasta el 14 de marzo), Italia se ha convertido en el país con más víctimas fatales por covid-19 fuera de China.