Organicemos otro mundo (2)

… No me gusta este mundo que aparta, desune, confina y clausura. Cualquiera de nosotros podemos ser víctima de esta deshumanización sin precedentes. Los migrantes nunca deben ser considerados criminales. De igual modo, las personas indigentes no se merecen nuestra indiferencia. No estamos aquí para alejarnos, sino para reencontrarnos unos con otros, para injertarnos aliento y sustento, con toda sencillez y humildad. Me niego a concebir este círculo de soledad generado, en parte, por el pedestal de los acaudalados. Nuestro objetivo ha de ser muy distinto al de aquellos que atesoran pertenencias como objetivo de vida, debe ser de desprendimiento, de mano tendida, de consideración y afecto hacia los que menos tienen. Esto es fácil escribirlo. Lo sé. Nos han visionado y adoctrinado hacia una vida que excluye y esto, indudablemente, cuesta superarlo. Olvidamos que en esta vida todo es nuestro, y esto implica preocupación por los semejantes a nosotros y responsabilidad común de compartir. Al fin y al cabo, lo significativo es vivir con lo esencial, dejándose acariciar por esa mirada triste que tiene tras de sí su propia historia. En efecto, lo transcendental no es duplicar los gastos en defensa, sino la de adherirse a otra misión más de rectitud y clemencia, de comprensión y hermanamiento.

Por otra parte, nadie me negará que seamos una generación que hablamos de paz continuamente; sin embargo, traficamos con armas como nunca, y hacemos el mayor negocio con ellas. (Continuará…)