Obra tiene bajo impacto ambiental, según el municipio

En redes sociales se denunció sobre un posible atentado contra el ecosistema ambiental en los alrededores del lago San Pablo, en Otavalo por los trabajos que se realizan en la construcción de la primera etapa de la ciclo ruta. Desde el municipio se aseguró que la intervención no causa impacto grave al ambiente y que el proyecto cumple con los permisos ambientales para su intervención.

La apertura de un camino entre pantanales y plantas de totora, ha preocupado a varios ciudadanos que se han manifestado por medio de las redes sociales. “Es área sensible. El pantano cumple un papel más importante que los mismos pajonales para mantener el agua y en tiempos secos dotar al lago.

No se conoce si existe un estudio de Impacto ambiental, pero es inaudito que se entregue a los comuneros una obra de esta naturaleza que será irremediable a futuro”, es la versión del Biólogo Patricio Mena, que se recoge en el perfil de Facebook de Jorge Martínez.

Para Germánico Guevara, ambientalista otavaleño, “el daño ya está hecho y no es de estos últimos años, el espejo de agua del lago cada vez es menor y, obvio, los beneficiarios son quienes se han apropiado de los espacios que deja el retiro de las aguas…, nos preocupa la situación pues el lago es de “todos”.

Los diagnósticos de la situación del lago ya se los ha realizado y todos determinan que lo afectan muchas problemas entre otros la sobrepoblación a sus alrededores, el aporte directo de nutrientes al lago, (aguas servidas) disminución del caudal de agua de aporte al lago, no es el mismo que ingresa, comparado con el que se drena, biológicamente muerto, disminución de oxígeno, eutrificación (algas dañinas).

“Todo tipo de criterios respecto al tema ambiental son bienvenidos porque sabemos que se trata de un tema bastante frágil”, dijo Fernando Tocagón, jefe de participación ciudadana de la municipalidad.

“Tenemos la apertura de la dirección de gestión ambiental con la que se ha coordinado todos estos trabajos. La obra tiene una intención de generar una frontera entre el pantanal y las propiedades individuales. Toda actividad humana, absolutamente toda, genera un impacto ambiental”, señaló el funcionario.

La obra avanza con el trabajo comunitario desde hace tres meses. El proyecto es una iniciativa municipal que ha sido empoderado por los habitantes de las comunidades por las que atraviesa el trazado. La primera etapa une a las parroquias Eugenio Espejo y San Rafael.

“La cicloruta no será asfaltada ni adoquinada. Más bien será un camino de tierra en donde se colocarán fragmentos de coco. En los sitios donde existen pantanos se están haciendo pasos de agua para que no haya dificultades. El proyecto cuenta con todos los estudios indispensables para este tipo de obra”, recalcó el funcionario municipal.

Los habitantes de las comunidades que están trabajando en este proyecto, esperan que cuando la obra concluya puedan aprovechar el proyecto para reactivar la economía de cada sector. En Eugenio Espejo y San Rafael, los comuneros se están organizando para recibir a los visitantes y darles a conocer parte de la cultura de cada sector.

La venta de artesanías, exhibición de actividades culturales y el expendio de alimentos que son parte de la gastronomía local, serán las opciones que podrán tener los visitantes.

Las comunidades han tenido la iniciativa de construir paredes de tapial y chambas para delimitar el camino por donde transitarán las bicicletas.

El funcionario municipal aseguró que en la construcción de esta obra ‘no se esconde nada’ e invitó a quienes deseen aportar con ideas o tengan algún tipo de preocupación por el presunto daño ambiental, a recorrer el proyecto para absolver todas las inquietudes. “Este es un proyecto novedoso que no se ha hecho durante algún tiempo. Todas las sugerencias son bienvenidas”, finalizó.