Obligaciones de la convivencia

El Valle del Chota trascendió en las noticias a nivel nacional. Ello, por tres hechos que requieren un análisis del comportamiento social.

Vivir en sociedad, en una comunidad implica una especie de contrato en el que los que comparten se comprometen, aceptan y acatan normas impuestas por las comunidades, incluso si aquellas les desagradan. Y esto porque ese respeto, aceptación y cumplimiento son básicos para la existencia de esa colectividad. Irrespetarlas, incumplirlas es socavar los principios de una convivencia civilizada.

Cuando, determinados integrantes de comunidades, generan, como en los tres casos, incidentes en el tránsito, una norma establecida en la ley determina procedimientos para superarlos. Uno de ellos es la intervención de la las fuerzas del orden y de la justicia. Pero cuando en lugar de someterse a los procedimientos comúnmente aceptados, se agrede a los representantes del orden, se fuga, y esconden los elementos probatorios de la infracción, quienes así actúan, no solo que desconocen los principios elementales de la convivencia social, sino que atentan peligrosamente contra ella. Más preocupante aún, si como se afirma, cuando con un equivocado espíritu de solidaridad, otros integrantes comunitarios, respaldan hechos que deben ser ventilados solo por la justicia. Toca a las comunidades analizar lo sucedido. Restablecer la aceptación y el cumplimiento de la ley y de los principios de una sana convivencia social.