Nuestro país

Los ecuatorianos nos sentimos muy orgullosos de lo que somos pero a veces no valoramos lo que tenemos; estas son palabras que escuchamos cotidianamente cuando hablamos con nuestros migrantes que vuelven al país a ver un Ecuador cambiado, precioso. Patty, mi amiga viajera como yo le digo, una tarde de café conversábamos de sus vivencias en otros países, pero el diálogo se volcó al país hermoso que tenemos, de gente culta, donde casi no existe mendicidad en las calles, ni miseria visible, que a pesar de algún descuido las ciudades son limpias y la gente es culta porque se puede conversar de diversos temas pero también amable porque nos indican lo que queremos, y lo maravilloso que son nuestros paisajes, es lo mejor decía. Víctor y Marisa mis amigos bolivianos que me visitaron hace poco, también me daban a entender que el país se lo ve bien, no hay cinturones de miseria en las ciudades como en otros países donde hay barrios llenos de gente de casas de cartón y basura, el poder adquisitivo con el dólar es alto, hay de todo para comprar casi como en los países del primer mundo y se sorprendían del orden en los buses, del tránsito sin los pitos. De hecho el cambio en nuestro país es reciente, la decisión del gobierno en realizar una inversión de la obra pública planificada y priorizar la política pública de carácter social que permita la equidad social es una acción que a veces por estar en lo cotidiano no lo estamos valorando. El Ecuador ha cambiado, los indicadores de pobreza han disminuido, los ingresos promedio han aumentado, la esperanza de vida ha subido. A pesar de esto es necesario que creemos una cultura de pensamiento en donde veamos que hacen falta muchas cosas por hacer y muchos problemas por resolver. 

Germán Muenala V.

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