Novena al niño Jesús

mauro aguirreLa iglesia católica cada año invita a todos los fieles a participar  con devoción la solemne novena al Niño Jesús, Príncipe de la paz y mensajero divino de la salvación. El pueblo que caminaba en tinieblas, contempló la luz verdadera  que alumbra a todo hombre. La venida  del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. El ministerio de la Navidad, el Creador del género humano, tomando  cuerpo y alma, nace de la Virgen María y, hecho hombre habitó entre nosotros.

En nuestra Diócesis de Ibarra, se ha entregado la novena al Niño Jesús, con reflexiones bíblicas, oraciones y compromisos para que cada familia, institución, barrio o parroquia realicen la Evangelización y misión en este Año de la Fe, que el Santo Padre ha designado con motivo de celebrar los 50 años del Concilio Vaticano II y 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica.

Como pueblo de Dios fiel a la comunión eclesial, estamos llamados a  transmitir la fe en todos los ambientes con nuestro valiente testimonio, en la oración, piedad, liturgia y apostolado en el mundo construyendo el Reino de Dios en la justicia, la verdad, la paz y el amor. Con alegría de los arreglos navideños y el pesebre es una costumbre cristiana el reunirse entre familias, amigos y vecinos comparten la reflexión cristiana de este significativo signo vivo de Jesús, quien dijo donde dos o más se reúnan allí estaré presente. El Beato Juan Pablo II dice: “todos los miembros de la familia, cada uno según su propio don, tienen la gracia y la responsabilidad de construir, día a día, la comunión de las personas, haciendo de la familia una escuela de humanidad más completa y más rica”.

Monseñor Juan Larrea Holguín nos dice: si el tiempo se confunde con la vida terrenal, claro está que tiene una enorme importancia: con el tenemos que ganarnos la eternidad feliz. El hombre sensato procura aprovechar su tiempo, su vida y para ello vive un plan bien meditado, se requiere un equilibrado orden para distribuir nuestras horas entre varias actividades, también la familia debe dedicar el tiempo para la oración comunitaria y eclesial. En este año de la fe, volvamos la mirada a Jesús Camino, Verdad y Vida. Agradecidos por la vida y tantos bienes, vivamos la esperanza cristiana que nos invita a construir el mundo con Dios.

 

P. Mauro Aguirre T.
      Especial para diario EL NORTE