El nombre de Wilson Amador quedó inmortalizado en Ibarra

El mes de marzo de 2020 llegó la impactante y triste noticia de la muerte repentina del empresario ibarreño Wilson Amador Yépez, quien fue considerado un caballero, amigo y visionario que emprendió exitosamente en varias áreas productivas y económicas, generando cientos de fuentes de trabajo en Imbabura y el norte del país.

Fue merecedor de reconocimientos públicos y privados, cultivó grandes amistades y sobre todo se ganó el respeto de todos quienes conocieron de lo que hizo en vida. Y precisamente al año de su sensible fallecimiento, la Municipalidad de Ibarra junto a un comité privado, cumplieron con el justo reconocimiento a través del develamiento del monumento ubicado en la avenida Mariano Acosta, cerca a dos de sus proyectos más importantes y emblemáticos como son la Plaza Shopping Center y la empresa automotriz Imbauto.

El evento inició con la intervención de la concejala Myrian Salgado, quien dijo que es deber y responsabilidad de la Municipalidad perpetuar la memoria de ilustres ciudadanos.

El presidente de la Cámara de Comercio de Ibarra, Ramiro Aguilar entregó un acuerdo al hijo del homenajeado, sumándose al acto especial. Confirmó que se institucionaliza la condecoración con el nombre de Wilson Amador para reconocer a destacados emprendedores y empresarios del cantón Ibarra.

En medio de la solemnidad del acto, Wilson Amador Villalba, hijo del querido empresario, no pudo culminar su intervención porque fueron más fuertes los sentimientos que lo embargaron hasta las lágrimas.

Fue su hija Andrea quien tuvo que leer el mensaje sentido. Minutos después al alcaldesa de Ibarra junto a familiares de don Wilson Amador procedieron al develamiento del busto con el que queda inmortalizado su nombre en Ibarra como uno de los ciudadanos que más contribuyó al desarrollo de la ciudad y de la provincia.

La alcaldesa Andrea Scacco, al referirse a don Wilson Amador dijo: “Gracias por dejarnos un legado que inspira a presentes y futuras generaciones, gracias por construir sueños y gracias por volver esos sueños una hermosa realidad y ponernos al servicio de la comunidad”. Monseñor René Coba, Obispo de la Diócesis de Ibarra fue el encargado de bendecir el acto con sentidas palabras.