No son infalibles

Las autoridades locales no son inamovibles, se les puede derrocar, la Constitución y los derechos ciudadanos nos dan esa potestad y esto se ha ejercido en Loja, ciudad en la cual un político insigne, un cacique local, ha sido cesado de su mandato. Escribo esto porque más de un amigo se ha preguntado si es posible derrocar a una autoridad local que a su parecer no cumple con el mandato ciudadano, que es mediocre en su gestión, no responde a las demandas ciudadanas y se marea con el poder momentáneo.

La respuesta es contundente, “si se puede”. Lo que debemos tomar en cuenta es que depende de la madurez del deber ciudadano expresado en la fortaleza de las organizaciones sociales, del tejido social que han construido, así el mandante es quien tiene el poder y esto como que las autoridades lo ignoran. Nuestras autoridades locales no son infalibles, tienen que cumplir con el mandato ciudadano al cual han sido encomendados con la confianza del voto.

La revocatoria es un ejercicio político que permiten revertir y corregir la democracia práctica y hacer ejercicio del poder del mandante. Las autoridades están permanentemente bajo el escrutinio ciudadano y expuestos a la vindicta pública, el futuro depende de nosotros y nuestras formas de ejercer la democracia, que no empieza ni termina con el simple voto. La queja por si sola debilita la democracia.