No son hombres, ¡son bestias!

Una joven de 17 años, fue víctima de una brutal violación, siete hombres abusaron sexualmente de ella en la parroquia La Esperanza, cerca de Ibarra. En Quito, Martha fue violada por tres sujetos, quienes además le agredieron sexualmente utilizando vasos, palos de billar y botellas, desgarraron sus partes íntimas y grabaron videos de la agresión. En Guayaquil, a Sofía, su primo le propinó 16 puñaladas, trató de robarse unos equipos de impresión. Priscila, de 14 semanas de embarazo, abortó por los golpes que le dio su pareja. A Eli, su conviviente le rompió la nariz y la quijada golpeándola contra el inodoro. Evelyn fue violada por un taxista. En Ibarra, Diana, quien estaba embarazada, fue asesinada de dos certeras puñaladas, propinadas por su pareja…

Las cifras de los asesinatos de mujeres en el Ecuador, son de espanto: Un total de 600 mujeres han sido asesinadas en los últimos cuatro años, la mayor parte en manos de quienes decían amarlas. En 2 018, fueron asesinadas 88 mujeres, dejando a decenas de niños en situación de orfandad. Entre los femicidas figuran parejas, exparejas, novios, padrastros y hasta padres de las víctimas.

Quienes matan a una mujer, no son hombres, ¡son bestias!, son seres abominables dignos de los peores castigos, son cobardes alimañas.

La mujer, el ser más sublime del universo, merece el mayor de los respetos y la más grande admiración. ¡Vivas las queremos!