No rompamos el hilo rojo

Nuestra existencia está unida a la vida de una persona especial no sólo en cada pensamiento que sale de nuestra mente, sentimiento que nace en nuestro corazón, y comportamiento que se genera en una relación sino también en cada paso que se da, palabra que se pronuncia, y acción que se realiza. Esto se debe a que hay un hilo rojo que nos une, conecta y enlaza a la otra persona a través de un vínculo afectivo, que no puede ser roto ni por el tiempo ni por el espacio. Cada una de las personas que están a nuestro alrededor se constituye en una fuente inagotable de cariño y apoyo para transformar las debilidades en fortalezas, los problemas en oportunidades, y las barreras en retos para avanzar por el camino de la prosperidad.

Es por ello, que los vínculos del cariño, cuidado y protección de “mamá y papá” para los hijos son para toda la vida porque a través del hilo rojo siempre buscarán el bienestar de la familia. De igual manera, los vínculos de amor, entrega y pasión de un “hombre y una mujer” superarán toda prueba de la pareja porque con el hilo rojo su relación será indestructible. También, los vínculos entrañables de la amistad, compañerismo y simpatía de los “amigos y vecinos” facilitarán la vida de los demás porque la sangre hace que sean parientes pero el hilo les convierte en familia. No olvidemos que el hilo rojo que nos une a esa persona especial diluye los problemas, tristezas y fracasos, mientras multiplica las soluciones, alegrías y éxitos. ¡CUIDEMOS EL HILO ROJO!