No podrán esparcir ni guardar las cenizas

cenizasIBARRA. Mercedes Oviedo desde hace un año y seis meses guarda las cenizas de su hermano Manuel Oviedo en su casa. La decisión fue tomada con sus hijos y sobrinos, porque Manuel era soltero y ningún familiar estaba dispuesto a cumplir con el cuidado de la tumba.

Pero los creyentes ya no podrán hacer esto. Un documento de la Iglesia Católica, acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación, prohíbe diseminar los restos cremados o conservarlos en el hogar.

Mercedes sostiene que si la norma se expedía antes de la muerte de su hermano, hubiera optado por la cremación y conservar la ceniza, pues considera que pese a ser católica debe primar el criterio de cada persona.

RESOLUCIÓN

El documento señala que la nueva instrucción Ad resurgendum cum Christo (para resurgir con Cristo) fue elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe (marzo de 2016) y aprobada por el papa Francisco (15 de agosto pasado). Según la norma, esta práctica no debe ser contraria a la voluntad expresa o razonablemente presunta del difunto (cuando se lo haga por razones de tipo higiénicas, económicas o sociales que lleven a optar por la cremación).

“La Iglesia no ve razones doctrinales para evitar esta costumbre, ya que la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo, por lo tanto no contiene la negación objetiva de la doctrina cristiana sobre la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo”, aclara el documento.

Sin embargo, la Iglesia prefiere la sepultura de los cuerpos. “La cremación no está prohibida, salvo que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana”. La conservación de las cenizas en el hogar queda restringida, a menos que haya circunstancias graves y excepcionales, dependiendo de las condiciones culturales locales.

Los restos no pueden ser divididos entre los familiares y se debe asegurar respeto y condiciones adecuadas. Las cenizas del difunto -reza el texto- tienen que mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente.

La instrucción Ad resurgendum cum Christo indica que la conservación de las cenizas en un lugar sagrado reduce el riesgo de privar a los difuntos de la oración y del recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana.

EL CAMPOSANTO

El obispo de Ibarra, Valter Maggi, dijo que la Iglesia católica no puede permitir actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte. Por ello, las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio.