No hay dilema

Cuenta Hsiang-Yen: “Imagínate a un hombre que cuelga de un árbol, y que solo puede sostenerse de una rama con sus dientes.
Alguien llega y le pregunta algo sobre Budismo.
Si no contesta le estará fallando al que pregunta, pero si abre la boca perderá su vida. ¿Cómo puede salir de este apuro?“
No hay dilema, nunca ha existido siquiera, pero es fácil caer en trampas cuando no estás centrado en ti mismo.
Las palabras, por más hermosas que sean; ni los pensamientos por más filosóficos que se presenten, no resuelven nada, solo es  apariencia.
No hables de budismo, ni de cristianismo, taoísmo, sufismo, etc. Manifiesta la luz en cada acto que vivas; no ofendas con tus absurdas explicaciones acerca de las escrituras, si lo más hermoso es tener y obrar con un corazón limpio, en donde no haya nada escrito en él.
No hay dilema, por abrir tu boca perderás la vida.
No escupas al cielo, te podría caer en tu propia cara.
Yo hago uso de palabras, pero solo es como una forma de botar la basura para aprender a vivir en silencio.
Aquel que disfruta de estar limpio es mucho mejor que aquel que guarda baratijas como un tesoro.
El tesoro es para compartir y no para arrinconarlo o enterrarlo.
Sacia tu hambre y sed con conciencia y armonía.
No se trata de embutirse de palabras y vomitar hasta el delirio.