No esperemos más

Kim ViveroCon gran certeza se puede afirmar que el regalo más grande que Dios nos pudo dar a todos los seres humanos a través de nuestros padres es la vida. Obviamente, dependiendo del conocimiento e informaciones, vivencias y experiencias, aptitudes y actitudes, para unas personas la vida es hermosa y para otras fea, para unas es larga y para otras corta, para unas es divertida para otras aburrida, para unas es alegre para otras triste, para unas es encantadora para otras horrible, para unas es exitosa para otras fracasada,para unas es fácil y para otras difícil, para unas es un sueño y para otras una pesadilla. No obstante, varios científicos defienden fehacientemente la tesis de que la vida es un corto viaje en el universo porque en ese pequeño espacio de tiempo ningún hombre o mujer ha logrado desarrollar ni la mitad de su capacidad intelectual, física o emocional para transformar todas las debilidades en fortalezas, las derrotas en triunfos, los retos en oportunidades, las desilusiones en esperanzas, las lágrimas en risas o la enfermedad en salud.
Es por ello, que cada día que pasa debemos ponernos a reflexionar sí en realidad estamos cumpliendo a cabalidad con la misión que se nos ha encomendado en el hogar como: esposos, padres de familia o hijos, en el campo laboral como: trabajadores, empleados o jefes, y en la sociedad como: ciudadanos, autoridades o gobernantes; puesto que quizás en este corto viaje ya no tengamos otra oportunidad para corregir esos errores, el tiempo se nos esté acabando, y obligadamente nos toque bajarnos en la próxima parada. Más aún, no debemos esperar hasta mañana para hacer aquello que anhelamos, visitar a ese amigo que apreciamos, perdonar al vecino que nos hizo daño, conocer ese lugar que soñamos, llamar a ese compañero que extrañamos, gastar ese dinero que ahorramos, usar ese vestido que coleccionamos, comer esa comida que apetecemos o simplemente para expresar lo que sentimos a ese hombre o mujer que amamos. Entonces, no esperemos más, hagámoslo hoy mismo porque quien sabe mañana sea tarde, y ese día especial que queramos hacerlo tal vez ya solo este impreso en un calendario viejo y guardado en el baúl del olvido.