No cuadran los números

Tras las medidas económicas, legales y laborales, la propaganda que hace el régimen no convence a la opinión pública.

Afirmar que no se afecta el nivel de vida de la clase media y de los sectores sociales más empobrecidos es una falacia.

Como respuesta se observan manifestaciones de apoyo a la lucha de transportistas, organizaciones indígenas, gremios sindicales y populares.

Es lógica la reacción social que se siente en el territorio nacional, es resultado del cansancio y hastío que muestran hombres y mujeres con la mayoría de partidos políticos.

En el pueblo existe una sensación de abandono y falta de representación porque sabe que los números que se publicitan como impactos económicos, no cuadran con la realidad, ni ahora hay presupuesto que ayude para cubrirlos. Disgusta la regresión de conquistas, la precarización laboral y la eliminación de derechos que son irrenunciables (Constitución, 2008; artículo: 326).

Se dispara la protesta social de manera espontánea en calles, plazas y carreteras. Esto supera incluso las orientaciones de varios de los líderes sociales. Se demanda el archivo de las medidas decretadas por el Ejecutivo con el aval de los partidos políticos (viejos y nuevos), del poder económico (cámaras de la producción) y, de los dueños de medios de comunicación nacional. Que, en suma, son quienes apoyan la desigualdad social y la aplicación de políticas neoliberales.