No confundas meditación con ocio

Dice un proverbio Zen: “La meditación en movimiento es cien, mil, un millón de veces superior a la meditación en reposo”
Se ha confundido la meditación con la inercia, pero una mente en blanco no significa un cuerpo ocioso.
En el Zen en lugar de rezar, meditar y cultivar la espiritualidad en un estado de ociosidad; se lo hace al revés, en movimiento, mientras desempeñas todas las tareas cotidianas, lo realizas con gracia y consciente de que es un regalo de la vida, no un trabajo, ni una obligación.
Una persona quieta por días, por horas ¿a qué momento vive?
Si la naturaleza es movimiento, no se trata de ser contra natura.
Un tipo sentado en flor de loto por meses, no es ningún santo, mas bien es un  vago.
En un consciente estado de meditación puedes bailar, pulir pisos, sembrar, barrer y no necesitas de ningún traje, sotana u hábito; meditar es disfrutar, entrar en gracia con cada acto y a través de ello entrar en gracia con la existencia.
Además puedes orar mientras te bañas, caminas o recoges frutos, toda la naturaleza es el  gran  templo y la iglesia se la lleva por dentro.
Meditación viene de la misma raíz que medicina.
Solo que se trata de medicina para tu psique y espíritu, que nivela tu energía física, psicológica y emocional.
Una vida placentera es una vida consciente, en paz y agradecida consigo misma.
Ni posición de loto, ni de rodillas se medita.
No es importante la postura que llevas por afuera, porque lo trascendente es el contenido que llevas por dentro.