No a los vándalos

Para los ibarreños amantes de su ciudad, es claro y preocupante que existen sujetos que no sienten a su terruño por dentro.

De ahí que por todo lado, en los lugares menos esperados y a cualquier hora del día o de la noche, aparecen leyendas, insultos, mensajes, dibujos de mal gusto, frases de amor o de odio, amenazas, etc., que dejan mucho que pensar de una ciudad culta y educada. Las paredes, murallas, portales, postes, basureros, monumentos, son objeto de pinturas que dejan al descubierto a verdaderos enemigos de la ciudad a los que no les importa su buen nombre y su buena imagen. Al fin, a un concejal se le ocurrió mencionar la necesidad de crear un proyecto de ordenanza para frenar estos abusos y exhabruptos. El grafiti visto así, no es arte, es vandalismo. Ya es hora de que desde la municipalidad se profundice en estas cosas, que aunque aparentemente no parecen ser importantes, sí afectan y crean un mal predicamento en quienes nos visitan. Es verdad que existen reglamentos que velan por el ornato, pero no se aplican los mandatos y eso es quizá por lo permisivo que ha sido el accionar municipal desde hace varios años. A vista y paciencia de todos los ibarreños, la ciudad es agredida, pero en lugar de disminuir la acción de los vándalos, aumenta peligrosamente. Eso hay que frenar a tiempo.